Ara mateix


Cridem qui som i que tothom ho escolti.
I en acabat, que cadascú es vesteixi
com bonament li plagui, i via fora!,
que tot està per fer i tot és possible.


Miquel Martí i Pol

miércoles, 20 de febrero de 2019

la realidad y Paul Watzlawick


La creencia que la propia visión de la realidad es la única realidad, es la más peligrosa de las ilusiones.
Paul Watzlawick

martes, 19 de febrero de 2019

teoría de la comunicación humana. Paul Watzlawick


Paul Watzlawick,  teórico estadounidense de origen austriaco publicó en 1967 su obra ‘Teoría de la comunicación humana’, escrita junto a Janet Beavin y Don Jackson, estableciendo un nuevo enfoque holístico sobre la interacción entre personas que rompió con la visión unidireccional o lineal de la comunicación verbal propuesta por Shannon y Weaver, imperante en ese momento.
Para estos pensadores de la Escuela de Palo Alto, en la comunicación verbal “cada una de las partes de un sistema está relacionada de tal modo con las otras que un cambio en una de ellas provoca un cambio en todas las demás y en el sistema total”.
Para Watzlawick, existen cinco axiomas que rigen el lenguaje desde una perspectiva constructivista-sistémica:
  • Es imposible no comunicar. Como explica el autor en el libro, no hay nada que sea lo contrario de conducta. Ninguna persona puede dejar de comportarse y, dado que cualquier conducta conlleva un acto de comunicación, es imposible no comunicarse.Por ejemplo, evitar advertir a un empleado un fallo que ha cometido no supondrá que no estemos interactuando con él, pues el trabajador interpretará nuestra falta de comunicación verbal como que todo está correcto. Por ello, debemos afrontar la interacción directa dentro de la empresa y ser lo más específicos posibles, porque incluso sin estar presentes físicamente estamos enviando mensajes –quizá totalmente contrarios a lo que realmente deseamos transmitir-.

  • Los niveles de contenido y las relaciones de la comunicación. Según la ‘Teoría de la Comunicación Humana’, en cualquier mensaje intervienen dos aspectos: el contenido que se transmite y la relación que existe entre los interlocutores, de modo que el segundo influye en el sentido del primero. El contenido aporta el qué se dice y la relación, el cómo hay que interpretarlo. Por ejemplo, un directivo le dice a un empleado “¿Ya estás de vuelta?”. Si la relación que existe entre ambos es cordial, el segundo lo entenderá como una mera pregunta, pero si por el contrario la relación es negativa y se han producido discrepancias previas el trabajador puede concebir las mismas palabras como un reproche por su ausencia.

  • La puntuación de la secuencia de hechos. Watzlawick establece que para los interlocutores .siempre existe uno que tiene la iniciativa y otro que actúa como respuesta al primero y, en función del rol, estructuran la comunicación. Sin embargo, no siempre existe acuerdo entre ambos sobre quién es quién. Es decir, podemos encontrar a dos profesionales discutiendo sobre sus acciones: “Yo no hice tal cosa porque no me la pediste”, dirá uno; “Yo no te lo dije porque no me preguntaste”, afirmará el otro. Sin embargo, para el psicólogo, la comunicación verbal no puede reducirse a esta relación causa-efecto, sino que se trata de un proceso cíclico de intercambio constante.

  • Comunicación digital y analógica. En la interacción entre dos personas influye tanto la comunicación verbal como la no verbal para dar sentido al mensaje. Por ejemplo, un simple “Tú sigue así” del jefe de área al empleado puede dar lugar a dos mensajes completamente diferentes según los gestos, tono de voz, posición corporal, etc… Si el superior sonríe y acompaña la frase con un guiño o un toque amistoso en el hombro, enviará un mensaje positivo, pero si lo dice con el rostro serio y con un tono áspero, se transformará en una forma irónica de reprender al colaborador.

  • Interacción simétrica y complementaria. En la comunicación, hay que tener en cuenta dos tipos de relaciones que afectan a la forma de enviar y comprender los mensajes: una simétrica, donde las partes se encuentran en una posición igualitaria (por ejemplo, dos miembros del mismo equipo), y otra complementaria, en la que existe una unión de autoridad-seguidor (el jefe respecto al empleado). El segundo caso no tiene por qué ser negativo, siempre y cuando sean asumidos por las partes de forma voluntaria y ambos roles encajen. Podemos ver casos de compañeros que, a pesar de tener la posición jerárquica, representan roles de autoridad-seguidor en perfecta armonía, pero también situaciones en las que el primero se muestra cansado de tener que tomar siempre la iniciativa o el segundo, hastiado de seguir las órdenes de alguien al que no confiere competencia para ello.

Comunicación fracasada entre individuos

Los fracasos en la comunicación entre individuos se presentan, cuando:
  • Estos se comunican en un código distinto
  • El código en el que transmite el mensaje ha sido alterado dentro del canal.
  • Existe una falsa interpretación de la situación.
  • Se confunde el nivel de relación por el nivel de contenido.
  • Existe una mala puntuación en la secuencia de los hechos.
  • La comunicación digital no concuerda con la comunicación analógica.

La Comunicación exitosa entre individuos

La comunicación entre individuos es buena cuando
  • El código del mensaje es correcto.
  • Se evitan alteraciones en el código dentro del canal.
  • Se toma en cuenta la situación del receptor.
  • Se analiza el cuadro en el que se encuentra la comunicación.
  • La puntuación en la secuencia de los hechos está bien definida.
  • La comunicación digital concuerda con la comunicación analógica.
  • El comunicador tiene su receptor.


Paul Watzlawick

sábado, 16 de febrero de 2019

RAZÓN DEL EXILIO - José Manuel Prado Antúnez




Perdí el misterio, la locura
la carta del ángel,
la sonrisa del niño.

La cama de los padres,
el niño babea, hermano de Ahab,
el adusto gesto del filósofo,
ya piense o yazga carnal, en
el serio pasear, sin rostro, un
apenado romántico,
las manos a la espalda
y el negro gabán, en
las vastas auroras
del jardín y el olvido.

Perdí el misterio y el dedo meñique,
y escribir tu nombre, la capacidad en
la tierra embarrada, el genio libre.
Amor, ¿cómo abrazarte
si mis manos espadas,
mis dientes miradas,
que mato y muerdo
en la Plaza Mayor de Aranda?

Lo dicho, perdí el misterio, las
ciudades y el consuelo,
me queda el exilio
en tu nombre, tan vasto
si jardín en la aurora,
en ti, tú, ángel val(i)ente 

José Manuel Prado Antúnez

viernes, 15 de febrero de 2019

Ceesepe - Fernando Castro Flórez


Ceesepe (Carlos Sánchez Pérez, nacido en 1958), es uno de los artistas más relevantes de la Movida Madrileña, que será recordado por sus imágenes festivas y multicolores, por una figuración casi onírica en la que podían salir toreros ataviados con camisas floreadas. Este artista autodidacta comenzó a ser conocido en el mundo del cómic underground en la década de los setenta, entrando en contacto con figuras del contexto catalán como Nazario o Mariscal, para llegar a generar una de las grandes imágenes de la cultura ochentera como es el cartel de «Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón» de Pedro Almodóvar. Sus dibujos fueron apareciendo en publicaciones determinantes como «El Víbora», «Madriz», «Star» o «La Luna» que era el auténtico boletín «extra-oficial» de una época en la que los insumimos del arte llegaron a comprender que «la vanguardia es el mercado».

Ceesepe pertenece, generacionalmente, a ese magma creativo que se consolidó en el Madrid de Tierno Galván, cuando el paso desde un garito de Malasaña a la televisión pública, de la mano de Paloma Chamorro en su mítico programa «La Edad de Oro», podía ser el marketing destartalado para conseguir el éxito de ventas en la feria de ARCO. Colega de pintores como El Hortelano que también ha desaparecido recientemente, o Javier de Juan y cercano a fotógrafos como Alberto García Alix, con su sedimentación de la vida canalla, y Ouka Leele con la teatralización y casi mitologización de la vida cotidiana en sus fotografías pintadas como la que realizó en la fuente de Cibeles, Ceesepe construyó su imaginario mezclando elementos del pop, especialmente interesado por Peter Phillips, con referencias puntuales a las visiones del cabaret de Toulouse Lautrec o atmósfera de ensoñación que recuerdan a Chagall.


Aunque fue distinguido en el 2011 con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, Ceesepe, más allá de «los años movidos», no tuvo mucha fortuna en el mundo galerístico, teniendo incluso que recurrir al crowfunding para editar su «Manual práctico de pintura #3» en el que venía a dar cuenta de las distintas etapas que había desplegado en su trayectoria pictórica. En una entrevista que realizó en noviembre del 2014, cuando estaba exponiendo en la galería Espacio Valverde sus abigarrados collages (realizados con piezas de maderas y figuritas kitsch del Rastro) con un tono sarcástico, mostró un hastío total con respecto a los restos del naufragio de La Movida: «No quiero tener nada que ver ni con Alaska, ni con Mario Vaquerizo, ni con Fabio McNamara. Ni compro sus discos, ni sus libros ni nada de eso. Ni aunque me los regalen. Yo no quiero ser un bote de Colón ni salir anunciado en televisión».


Jordi Costa apunta, en su reciente libro «Cómo acabar con la contra-cultura. Una historia subterránea» (Ed. Taurus, 2018), que Ceesepe fue el mascarón de proa del cómic contracultural madrileño; en sus dibujos había siempre algo de «mal viaje lisérgico» como puede apreciarse en la historieta «En una cunita de rosas» de apenas diez páginas que publicó en «Carajillo Vacilón», la primera entrega de «Los Tebeos del Rollo», publicada en 1976. En otra historieta publicada en Carajillo, con el título de «¿Dónde vamos?», Ceesepe presenta tres personajes que vienen a materializar el paso o el traspiés calamitoso desde el hipismo hasta las más sombrías adicciones, la pesadilla turbia en la que queda claro que aquellas ilusiones con las que comenzó una utopía estética y lúdica terminaron en un mundo degradado. El underground y la escoria.

Ceesepe generó, sin ningún tipo de dudas, una estética propia que lo mismo se concretó en el diseño de la portada de un disco de Golpes Bajos que en exposiciones en Nueva York o París, una ciudad en la que tuvo abierto un pequeño estudio. Si una de las monografías sobre su obra se titula «El arte de morir», lo cierto es que sus imágenes transmitían una sensación festiva, sin que faltara un ribete de melancolía. Con su aire de timidez característico declaró, hace cuatro años, que tenía cada vez más el «síndrome Gaugin», necesitaba largarse a la búsqueda de una isla. «Miro a mi alrededor –dijo con la conciencia de que los días felices estaban lejos- y pienso que quizá sea eso de lo que va todo. De reproducir una cierta idea del paraíso en un estudio de cien metros cuadrados en la Calle Mayor. Aunque en lugar de mar haya papeles de colores, y en lugar de brisa tropical el humo de los cigarrillos que se amontonan en unos cuantos ceniceros». Este madrileño contempló muchos atardeceres y estaba en pie en amaneceres excesivo, comprendiendo que ese cielo sublime es el resultado de una contaminación imparable. La iconografía de Ceesepe termina por ser uno de los testimonios ambivalentes, tan lúdico cuanto trágico, de unos años en los que eclosionó una intensa «ley del deseo»

Fernando Castro Flórez
ABC Cultural

07/09/2018 19:07h




Fuentes: 

https://www.abc.es/cultura/arte/abci-muere-ceesepe-grandes-artistas-movida-201809071602_noticia.html

https://www.revistavanityfair.es/poder/articulos/ceesepe-libro-crowdfunding-galeria-jacobo-fitz-james-alaska-mario-pedro-almodovar-fabio-macnamara-1/19960

https://www.ocana.cat/blog/ceesepe-el-mas-madrileno-de-los-catalanes-el-mas-catalan-de-los-madrilenos/

https://www.elespanol.com/cultura/20180908/adios-ceesepe-toulouse-lautrec-movida-acabo-repudiandola/336466525_0.html

viernes, 8 de febrero de 2019

Ciudad cero - Ángel González



Una revolución.
Luego una guerra.
En aquellos dos años que eran
la quinta parte de toda mi vida,
ya había experimentado sensaciones distintas.
Imaginé más tarde
lo que es la lucha en calidad de hombre.
Pero como tal niño,
la guerra, para mí, era tan sólo:
suspensión de las clases escolares,
Isabelita en bragas en el sótano,
cementerios de coches, pisos
abandonados, hambre indefinible,
sangre descubierta
en la tierra o las losas de la calle,
un terror que duraba
lo que el frágil rumor de los cristales
después de la explosión,
y el casi incomprensible
dolor de los adultos,
sus lágrimas, su miedo,
su ira sofocada,
que, por algún resquicio,
entraban en mi alma
para desvanecerse luego, pronto,
ante uno de los muchos
prodigios cotidianos: el hallazgo
de una bala aún caliente,
el incendio
de un edificio próximo,
los restos de un saqueo
papeles y retratos
en medio de la calle…
Todo pasó,
todo es borroso ahora, todo
menos eso que apenas percibía
en aquel tiempo
y que, años más tarde,
resurgió en mi interior, ya para siempre:
este miedo difuso,
esta ira repentina,
estas imprevisibles
y verdaderas ganas de llorar.

Ángel González

Enlaces:
Otro tiempo vendrá 

jueves, 7 de febrero de 2019

En un siglo futuro - ALBERTO CHIMAL


En un siglo futuro muebles, máquinas, ropas son exactamente los de '2001' de Kubrick. Creen que el cine es real, dice el Viajero del Tiempo".
ALBERTO CHIMAL (TOLUCA, MÉXICO, 1970)

miércoles, 6 de febrero de 2019

GENERACIONES - Ana Pérez Cañamares


Antes de morir, mi madre dijo mamá, ven
mientras me miraba sin verme;
yo dije mamá, quédate
abrazando su cuerpo diminuto
envuelto en pañales y olor a talco;
mi hija dijo mamá, no llores
y me acarició la cabeza consolándome.
Cuando mama murió, durante unos segundos
no tuvimos muy claros los lazos que nos unían
no supimos quién se había ido
y quién se había quedado
ni en qué momento de nuestras vidas
estábamos viviendo
o muriendo.
Ana Pérez Cañamares
(De La alambrada de mi boca)