Ara mateix


Cridem qui som i que tothom ho escolti.
I en acabat, que cadascú es vesteixi
com bonament li plagui, i via fora!,
que tot està per fer i tot és possible.


Miquel Martí i Pol

sábado, 16 de febrero de 2019

RAZÓN DEL EXILIO - José Manuel Prado Antúnez




Perdí el misterio, la locura
la carta del ángel,
la sonrisa del niño.

La cama de los padres,
el niño babea, hermano de Ahab,
el adusto gesto del filósofo,
ya piense o yazga carnal, en
el serio pasear, sin rostro, un
apenado romántico,
las manos a la espalda
y el negro gabán, en
las vastas auroras
del jardín y el olvido.

Perdí el misterio y el dedo meñique,
y escribir tu nombre, la capacidad en
la tierra embarrada, el genio libre.
Amor, ¿cómo abrazarte
si mis manos espadas,
mis dientes miradas,
que mato y muerdo
en la Plaza Mayor de Aranda?

Lo dicho, perdí el misterio, las
ciudades y el consuelo,
me queda el exilio
en tu nombre, tan vasto
si jardín en la aurora,
en ti, tú, ángel val(i)ente 

José Manuel Prado Antúnez

viernes, 15 de febrero de 2019

Ceesepe - Fernando Castro Flórez


Ceesepe (Carlos Sánchez Pérez, nacido en 1958), es uno de los artistas más relevantes de la Movida Madrileña, que será recordado por sus imágenes festivas y multicolores, por una figuración casi onírica en la que podían salir toreros ataviados con camisas floreadas. Este artista autodidacta comenzó a ser conocido en el mundo del cómic underground en la década de los setenta, entrando en contacto con figuras del contexto catalán como Nazario o Mariscal, para llegar a generar una de las grandes imágenes de la cultura ochentera como es el cartel de «Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón» de Pedro Almodóvar. Sus dibujos fueron apareciendo en publicaciones determinantes como «El Víbora», «Madriz», «Star» o «La Luna» que era el auténtico boletín «extra-oficial» de una época en la que los insumimos del arte llegaron a comprender que «la vanguardia es el mercado».

Ceesepe pertenece, generacionalmente, a ese magma creativo que se consolidó en el Madrid de Tierno Galván, cuando el paso desde un garito de Malasaña a la televisión pública, de la mano de Paloma Chamorro en su mítico programa «La Edad de Oro», podía ser el marketing destartalado para conseguir el éxito de ventas en la feria de ARCO. Colega de pintores como El Hortelano que también ha desaparecido recientemente, o Javier de Juan y cercano a fotógrafos como Alberto García Alix, con su sedimentación de la vida canalla, y Ouka Leele con la teatralización y casi mitologización de la vida cotidiana en sus fotografías pintadas como la que realizó en la fuente de Cibeles, Ceesepe construyó su imaginario mezclando elementos del pop, especialmente interesado por Peter Phillips, con referencias puntuales a las visiones del cabaret de Toulouse Lautrec o atmósfera de ensoñación que recuerdan a Chagall.


Aunque fue distinguido en el 2011 con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, Ceesepe, más allá de «los años movidos», no tuvo mucha fortuna en el mundo galerístico, teniendo incluso que recurrir al crowfunding para editar su «Manual práctico de pintura #3» en el que venía a dar cuenta de las distintas etapas que había desplegado en su trayectoria pictórica. En una entrevista que realizó en noviembre del 2014, cuando estaba exponiendo en la galería Espacio Valverde sus abigarrados collages (realizados con piezas de maderas y figuritas kitsch del Rastro) con un tono sarcástico, mostró un hastío total con respecto a los restos del naufragio de La Movida: «No quiero tener nada que ver ni con Alaska, ni con Mario Vaquerizo, ni con Fabio McNamara. Ni compro sus discos, ni sus libros ni nada de eso. Ni aunque me los regalen. Yo no quiero ser un bote de Colón ni salir anunciado en televisión».


Jordi Costa apunta, en su reciente libro «Cómo acabar con la contra-cultura. Una historia subterránea» (Ed. Taurus, 2018), que Ceesepe fue el mascarón de proa del cómic contracultural madrileño; en sus dibujos había siempre algo de «mal viaje lisérgico» como puede apreciarse en la historieta «En una cunita de rosas» de apenas diez páginas que publicó en «Carajillo Vacilón», la primera entrega de «Los Tebeos del Rollo», publicada en 1976. En otra historieta publicada en Carajillo, con el título de «¿Dónde vamos?», Ceesepe presenta tres personajes que vienen a materializar el paso o el traspiés calamitoso desde el hipismo hasta las más sombrías adicciones, la pesadilla turbia en la que queda claro que aquellas ilusiones con las que comenzó una utopía estética y lúdica terminaron en un mundo degradado. El underground y la escoria.

Ceesepe generó, sin ningún tipo de dudas, una estética propia que lo mismo se concretó en el diseño de la portada de un disco de Golpes Bajos que en exposiciones en Nueva York o París, una ciudad en la que tuvo abierto un pequeño estudio. Si una de las monografías sobre su obra se titula «El arte de morir», lo cierto es que sus imágenes transmitían una sensación festiva, sin que faltara un ribete de melancolía. Con su aire de timidez característico declaró, hace cuatro años, que tenía cada vez más el «síndrome Gaugin», necesitaba largarse a la búsqueda de una isla. «Miro a mi alrededor –dijo con la conciencia de que los días felices estaban lejos- y pienso que quizá sea eso de lo que va todo. De reproducir una cierta idea del paraíso en un estudio de cien metros cuadrados en la Calle Mayor. Aunque en lugar de mar haya papeles de colores, y en lugar de brisa tropical el humo de los cigarrillos que se amontonan en unos cuantos ceniceros». Este madrileño contempló muchos atardeceres y estaba en pie en amaneceres excesivo, comprendiendo que ese cielo sublime es el resultado de una contaminación imparable. La iconografía de Ceesepe termina por ser uno de los testimonios ambivalentes, tan lúdico cuanto trágico, de unos años en los que eclosionó una intensa «ley del deseo»

Fernando Castro Flórez
ABC Cultural

07/09/2018 19:07h




Fuentes: 

https://www.abc.es/cultura/arte/abci-muere-ceesepe-grandes-artistas-movida-201809071602_noticia.html

https://www.revistavanityfair.es/poder/articulos/ceesepe-libro-crowdfunding-galeria-jacobo-fitz-james-alaska-mario-pedro-almodovar-fabio-macnamara-1/19960

https://www.ocana.cat/blog/ceesepe-el-mas-madrileno-de-los-catalanes-el-mas-catalan-de-los-madrilenos/

https://www.elespanol.com/cultura/20180908/adios-ceesepe-toulouse-lautrec-movida-acabo-repudiandola/336466525_0.html

viernes, 8 de febrero de 2019

Ciudad cero - Ángel González



Una revolución.
Luego una guerra.
En aquellos dos años que eran
la quinta parte de toda mi vida,
ya había experimentado sensaciones distintas.
Imaginé más tarde
lo que es la lucha en calidad de hombre.
Pero como tal niño,
la guerra, para mí, era tan sólo:
suspensión de las clases escolares,
Isabelita en bragas en el sótano,
cementerios de coches, pisos
abandonados, hambre indefinible,
sangre descubierta
en la tierra o las losas de la calle,
un terror que duraba
lo que el frágil rumor de los cristales
después de la explosión,
y el casi incomprensible
dolor de los adultos,
sus lágrimas, su miedo,
su ira sofocada,
que, por algún resquicio,
entraban en mi alma
para desvanecerse luego, pronto,
ante uno de los muchos
prodigios cotidianos: el hallazgo
de una bala aún caliente,
el incendio
de un edificio próximo,
los restos de un saqueo
papeles y retratos
en medio de la calle…
Todo pasó,
todo es borroso ahora, todo
menos eso que apenas percibía
en aquel tiempo
y que, años más tarde,
resurgió en mi interior, ya para siempre:
este miedo difuso,
esta ira repentina,
estas imprevisibles
y verdaderas ganas de llorar.

Ángel González

Enlaces:
Otro tiempo vendrá 

jueves, 7 de febrero de 2019

En un siglo futuro - ALBERTO CHIMAL


En un siglo futuro muebles, máquinas, ropas son exactamente los de '2001' de Kubrick. Creen que el cine es real, dice el Viajero del Tiempo".
ALBERTO CHIMAL (TOLUCA, MÉXICO, 1970)

miércoles, 6 de febrero de 2019

GENERACIONES - Ana Pérez Cañamares


Antes de morir, mi madre dijo mamá, ven
mientras me miraba sin verme;
yo dije mamá, quédate
abrazando su cuerpo diminuto
envuelto en pañales y olor a talco;
mi hija dijo mamá, no llores
y me acarició la cabeza consolándome.
Cuando mama murió, durante unos segundos
no tuvimos muy claros los lazos que nos unían
no supimos quién se había ido
y quién se había quedado
ni en qué momento de nuestras vidas
estábamos viviendo
o muriendo.
Ana Pérez Cañamares
(De La alambrada de mi boca)

sábado, 12 de enero de 2019

recomienzo - J.Cortázar


"Me paso la vida sin hacer nada útil, cultivando unos pocos amigos, admirando a unas pocas mujeres y levantando con eso un castillo de naipes que se me derrumba cada dos por tres. ¡Plaf, todo al suelo!.
Pero recomienzo, sabe usted, recomienzo..."

viernes, 11 de enero de 2019

Diarios (Fragmento) Alejandra Pizarnik


"Acabo de recibir una carta de A. R. en la que me dice, honestamente, que no entiende mis versos. Me ruega que se los explique. Y a mí, ¿quién me los puede explicar? No sé de dónde han surgido, ni cómo. Han sido momentos aislados y mágicos, que me raptaron de estos odiados tiempo y espacio, y me sentaron en una nebulosa de arena sobre la que escribí lo que un ángel, un poco travieso, quiso dictarme.
Pero ¿cómo decirle a A. R. que no he sido yo la tutora (o la culpable) de esas palabras inhumanas? Rilke decía: "La mayor parte de los acontecimientos son indecibles"... "

Alejandra Pizarnik

jueves, 10 de enero de 2019

Soy vertical . Sylvia Plath


Pero prefiero ser horizontal.
No soy un árbol con mi raíz en el suelo
Chupando minerales y amor maternal
Para que cada mes de marzo pueda brillar en la hoja,
Tampoco soy la belleza de una cama de jardín
Atrayendo mi parte de Ahs y espectacularmente pintado,
Sin saberlo, pronto debo ser un petal.
Comparado conmigo, un árbol es inmortal
Y una cabeza de flor no alta, pero más sorprendente,
Y quiero la longevidad de uno y la osadía del otro.
Esta noche, en la luz infinitesimal de las estrellas,
Los árboles y las flores han estado derramando sus olores fríos.
Camino entre ellos, pero ninguno de ellos se da cuenta.
A veces pienso que cuando estoy durmiendo
Debo parecerme perfectamente a ellos--
Pensamientos perdidos.
Es más natural para mí, acostada.
Entonces el cielo y yo estamos en una conversación abierta,
Y seré útil cuando me acueste finalmente:
Los árboles pueden tocarme por una vez, y las flores tienen tiempo para mí.
Sylvia Plath - 1961, Los poemas escogidos

I Am Vertical
But I would rather be horizontal.
I am not a tree with my root in the soil
Sucking up minerals and motherly love
So that each March I may gleam into leaf,
Nor am I the beauty of a garden bed
Attracting my share of Ahs and spectacularly painted,
Unknowing I must soon unpetal.
Compared with me, a tree is immortal
And a flower-head not tall, but more startling,
And I want the one's longevity and the other's daring.
Tonight, in the infinitesimal light of the stars,
The trees and flowers have been strewing their cool odors.
I walk among them, but none of them are noticing.
Sometimes I think that when I am sleeping
I must most perfectly resemble them--
Thoughts gone dim.
It is more natural to me, lying down.
Then the sky and I are in open conversation,
And I shall be useful when I lie down finally:
The the trees may touch me for once, and the flowers have time for me.
Sylvia Plath - I Am Vertical 1961,The Collected Poems

lunes, 7 de enero de 2019

El cielo puede esperar: glorias del cine que lo siguen siendo - BEGOÑA PIÑA



 
Héctor Alterio y José Sacristán 



Fernando Fernán Gómez, uno de los más grandes, siguió trabajando hasta un año antes de su muerte, con 86 años. Alguna vez dijo –y teniendo en cuenta su carácter, debía ser muy cierto– que la pensión de un actor en España no daba para retirarse. Así que, de talento inmenso e incombustible, cerró su carrera en el cine como actor en 2006 participando en una ópera prima.
El teatro, como intérprete, lo había abandonado mucho antes, en 1979, con un montaje de El alcalde de Zalamea. Por lo visto, le asaltó el terror de olvidar el texto en mitad del escenario. Ese pánico, seguramente infundado, le permitió engordar su extraordinaria trayectoria como autor. Hasta su despedida, muchos fuimos rastreando las películas en las que aparecía, lo mismo que hoy, supongo, harán espectadores de todo el mundo con otros clásicos octogenarios y nonagenarios todavía y felizmente vivitos y coleando.
Pausa en el rodaje de 'Rey de ladrones'.

Barriobajero y millonario

Michael Caine es uno de ellos y ahora, con 85 años, vuelve al cine como protagonista con Rey de ladrones, una película donde interpreta a un ex recluso que quiere dar su último golpe acompañado de una pandilla en la que pesan los años, por lo menos de dos más de ellos: Tom Courtenay (81) y Michael Gambon (78).
Genial, este londinense barriobajero y millonario confesó el año pasado que su principal preocupación era la muerte. “Sé que tengo los días contados”. A pesar de ello, Caine sigue trabajando como si tuviera en sus manos el tiempo. El año pasado se juntó con otra banda de veteranos –Alan Arkin (84) y Morgan Freeman (81)– para cometer otro atraco, esta vez al banco que se había quedado con su dinero (Un golpe con estilo).
Parece que la interpretación no tiene fecha de caducidad. Mientras trabajadores de todo el mundo se echan las manos a la cabeza pensando en los años que todavía les quedan por seguir en el tajo, muchas actrices y actores sienten que rejuvenecen cuando se ponen ante las cámaras. Me refiero, naturalmente, a los privilegiados que no tienen que preocuparse por el dinero. Nada que ver con el caso de Fernando Fernán Gómez y de sus colegas españoles.

Despedida a la francesa

Claro que también están los otros afortunados, los que han hecho mutis por el foro con la jubilación aseguradísima. Después de un sospechoso silencio, en 2014 nos enteramos de que Gene Hackman (88) se había despedido a la francesa. El policía de narcóticos Jimmy ‘Popeye’ Doyle, el paranoico Harry Caul, el depravado sheriff Little Bill Daggett, el atracador Joe Moore… ahora vive como apacible escritor y pintor retirado. No sé muy bien a qué dedica el tiempo el legendario Kirk Douglas, que el próximo día 9 cumplirá 102 años, desde su última interpretación hace un decenio en televisión, pero sí sé que su hijo Michael Douglas no fue al único que se le saltaron las lágrimas al verle hace solo unos días en el Boulevard de Hollywood, donde el vástago por fin tiene su estrella.
Centenaria también, Olivia de Havilland (102) se apartó de la interpretación pero perseveró en mantener bien encendida la llama de la delirante rivalidad con su hermana menor, Joan Fontaine, y el año pasado, por si quedaban dudas sobre su determinación, presentó una denuncia contra los productores de un drama en televisión por la imagen que se daba de ella, encarnada por Catherine Zeta-Jones.

 Otra diva acercándose al siglo, Doris Day (96) –y su espléndida voz– se reconvirtió hace años en hotelera, por cierto, de éxito. Y, naturalmente, como insistente activista de los derechos de los animales, en su distinguido hotel en California se admiten mascotas.
Doris Day, en 'El hombre que sabía demasiado'

Morir matando

Los hay, en el otro lado, incombustibles como la maravillosa Shirley MacLaine (84), las británicas Judi Dench (83) y Maggie Smith (83), Clint Eastwood (88), que morirá matando; Robert Duvall (87), eterno consigliere, ahora viejo político corrupto y ultraderechista en Viudas; Donald Sutherland (87), el fascista cabrón de Novecento del tristemente desaparecido Bertolucci o el fanático de los martinis, el alborotador y juerguista cirujano Hawkeye Pierce de M.A.S.H. que sigue también rodando y ha fichado para una serie de televisión en 2020; Angela Lansbury que con 93 años vuelve a la gran pantalla esta Navidad con El regreso de Mary Poppins; el canadiense Christopher Plummer (88), esta semana en los cines con El hombre que inventó la Navidad, esperando otros dos estrenos y rodando dos nuevas películas…

El impecable y poderoso Max von Sydow (89), actor fetiche de Ingmar Bergman, ha reaparecido como militar ruso vendido a las demandas de Putin en Kursk y ya está rodando una película sobre la terrible masacre de Kalavryta perpetrada por los nazis. Imponente, este soberbio intérprete no ceja en su lucha, hastiado de que el mundo le conozca solo por el papel del padre Merrin de El exorcista, por demostrar su inmenso talento.
Robert Duvall, en 'Viudas'

En el funeral de Lubitsch

Me temo que el sueño de disfrutar con el descarado Jack Nicholson (81) en el papel del grotesco bromista, padre maravilloso, Toni Erdmann no se verá cumplido. Aunque la producción del remake sigue adelante, su nombre ya no está en el proyecto. A él, por el momento, se le sigue viendo en las canchas de baloncesto, pero muchos de sus fans han inundado las redes con sus lágrimas tras los rumores de que sufría Alzheimer.
Núria Espert, Concha Velasco y Julia Gutiérrez Caba

En España, ahí siguen, más presente que nunca en el cine, José Sacristán (81) que actualmente rueda la serie Alta mar, o Nuria Espert (83), ahora en el escenario con Romancero gitanoJulia Gutiérrez Caba (86), se mantiene en televisión, donde hace dos años todavía veíamos a Alicia Hermida (86). Asunción Balaguer (93) participó en una película, Cuervos, también en 2016, y Julieta Serrano (85) y María Galiana(83) siguen al pie del cañón. A Héctor Alterio (89) hace un par de años todavía le tiraban las tablas… Y que sean muchos años más.
Lo terrible de las despedidas profesionales de las estrellas es que, como se lamentó Billy Wilder en el funeral de Lubitsch, nos hemos quedado sin sus películas. Podemos seguir fantaseando, aunque sin demasiada esperanza, con las reapariciones de Sean Connery (88) o Sidney Poitier (91). ¿Quién dice que no sorprenderán, al menos una vez más, Sophia Loren (84), Claudia Cardinale (80) y Gina Lollobrigida (91)? ¿es que no podría arrepentirse Robert Redford (82) –“Esto es el fin de la actuación para mí, he estado haciendo esto desde que tenía 21 años”– y regresar por donde vino son esa deslumbrante sonrisa, una de las mejores del cine?
BEGOÑA PIÑA 
PúblicoMADRID 06/12/2018
Fuentes: 

sábado, 5 de enero de 2019

POEMA DESTRUCCIÓN DE LA MAÑANA (DEL 23 AL 30) - José María Fonollosa



23

Me detengo a fijarme en otros cuerpos.
Gordos, delgados, altos, grandes, bajos.
Cuerpos pequeños, ínfimos, enormes,
huesudos, desgarbados y contrahechos.

Vigilo cuando allegan a mi lado
por si entre ellos surgiera, de improviso,
el cuerpo que tenía, ansiosamente
buscándome, él también, entre el tumulto.

Pero no hay más que viejo en la calle.
Cabellos blancos, calvas... Las arrugas
aran la piel rojiza de las caras.
Caras sonrientes, tristes. Todas viejas.

Son montones de células extintas
pegadas a proyectos de cadáveres.
Las estudio con odio y repugnancia
como si fueran copias de mis rasgos.


24

Paso ante un Pub y maquinalmente entro.
El Black and tan se agita insomne, incómodo
tras la barra del bar. El altavoz
sibilino matiza su desgarro.

Debe ser noche de Ellington. Creole
love call se despereza suavemente.
Su sinuosa caricia se introduce
turbadora en la sangre y los sentidos.

Una mujer tropieza con mi hombro.
Me sonríe. Sonrío. Nos miramos.
Qué agradable es tener a una mujer
que nos mire a los ojos y sonría.

Es joven y es bonita. Pelirroja.
No hay mejor compañía para el hombre
que el cuerpo femenino de amplio escote.
Qué bien se está a su lado revisándolo.

Es mejor la bebida, hablar, la risa...
Todo sabe mejor si está presente
una mujer bonita. Más si es joven.
Incluso estar de pie. O ir en taxi.


25

Qué tierno es el abrazo, el roce
de su piel, tan suavísima, en la mía.

Qué agradable es tener una mujer.

Y qué grato el cansancio placentero
que adormece la sangre dulcemente.


26

Al despertar es como haber dormido
meses en este incómodo camastro.

Junto a mí se da vuelta una mujer.
Duerme profundamente. No sonríe.

Miro el reloj. Las cuatro menos cinco.
No es bonita. No es joven. ¿Cómo pude 
acostarme con ella si a mejores
yo rechacé otras veces? Me levanto.

Debía estar borracho. Aún otro día
perdido, malogrado. Como siempre.

En silencio me visto y al marcharme
ella sigue en letargo. Ronca un poco.


27

Es absurdo vivir. Y duele mucho.
Mi vida no era al mundo necesaria.
No soy más que un estorbo para algunos
y un estorbo también para mí mismo.

Y así somos los más. Unos objetos
molestos arrojados a la vida
que aparta alguna gente cuando avanza.
Todo ha salido mal. Todo mal sale.


28

El aire es fresco, frío, por la calle.
Aposté mi fortuna a un solo envite
creyendo, apresurado, que tenía
los naipes de escalera de color.

Y resultó un farol al enseñarlos.

Nunca podré tener acceso al podio.
No es válida la entrada que poseo.
Toda mi vida he estado en la estación
donde no pasa el tren que yo aguardaba.


29

Me había ya olvidado del intruso,
el que ahora va conmigo, el que yo soy.
Se refleja en un vidrio, mas no admira
las muestras que se exhiben en la tienda
pidiendo las libremos de su encierro.

Me espía a mí. Indagamos de hurtadillas
si hay alguien que repare nuestro examen.
La acera está vacía en todo el tramo.
Y reviso sus rasgos fríamente.
Con imparcialidad. Neutral. Ecuánime.

Intenta sonreír, mas su sonrisa
es un gesto forzado que desvela
arrugas en el rostro del yo espurio.
Me mira consternado. Con desánimo.
Vuelvo la espalda y cruzo la calzada.


30

Es injusto querer justificarse
uno ante sí arguyendo: -«No hubo suerte».
Esto es lo que se imparte a los demás.
La verdad la sabemos bien cada uno.

Uno no puede dar lo que no tiene.

Las cosas son así. Nadie es culpable
en la mezcla confusa, tiempo y vida,
que nos forma y deforma indiferente.

Soy de los más que estamos ahí, ahogándonos
en la propia corriente que nos nutre.

Como el sol detenido en la pared
que empuja su calor contra las piedras,
apretujados todos. Maldiciendo.

Maldiciendo a los otros. Maldiciéndonos.

Podemos, sí, decir que hemos vivido.
Como el que ha realizado una tarea
penosa, decir cada uno: -«He vivido».
Que es igual que afirmar: -«He fracasado».
José M. Fonollosa

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