Ara mateix


Cridem qui som i que tothom ho escolti.
I en acabat, que cadascú es vesteixi
com bonament li plagui, i via fora!,
que tot està per fer i tot és possible.


Miquel Martí i Pol

domingo, 11 de diciembre de 2016

Nadal a Paris - Joan Margarit


A la boca del metro, l'aire fred
guarda veus mortes de París com ràfegues
de notes al damunt d'un pentagrama.

Després d'haver baixat
la cadira de rodes per l'escala,
l'andana és un hostal per a indigents
amb la vella escaldor de sota terra:
és com entrar a un poema de Baudalaire.

Els passatgers no parlen al vagó,
i els llums grocs accentuen la fatiga.
Tenim al voltant nostre la noblesa
senzilla d'alguns negres,
la serenor de la pobresa d'uns àrabs;
la mirada glaçada de la dona
malhumorada del visó lluent.

Creuem el túnel reflectits als vidres
empenyent la cadira entre els seients.
Fem nosa: l'argelí de cabells blancs
vestit amb una roba vella i prima,
s'aixeca amb un somriure
tot desitjant-nos un joyeux Nöel.

En arribar la nostra estació,
comencem a baixar, i la dona jove
de l'abric de visó s'impacienta
davant la nostra lentitud.

Com cantava la Piaf,
il se peut qu'on homme la batte.

Sempre la vida és la mateixa costa,
abrupta de tendresa i soledat:
s'ha reflectit als vidres del vagó,
els vidres freds i negres
d'una nit de Nadal al breu trajecte
de Montparnasse a Saint Germain-des-Près.

Joan Margarit






En la boca del metro, el aire frío
guarda voces muertas de París como ráfagas
de notas encima de un pentagrama.

Después de haber bajado
la silla de ruedas por la escalera,
el andén es un hostal para indigentes
con la vieja calidez de bajo tierra:
es como entrar a un poema de Baudalaire.

Los pasajeros no hablan en el vagón,
y las luces amarillas acentúan la fatiga.
Tenemos alrededor nuestro la nobleza
sencilla de algunos negros,
la serenidad de la pobreza de unos árabes;
la mirada helada de la mujer
malhumorada del visón reluciente.

Cruzamos el túnel reflejados en los vidrios
empujando la silla entre los asientos.
Estorbamos: el argelíno de canas
vestido con una ropa vieja y delgada,
se levanta con una sonrisa
deseándonos un joyeux Nöel.

Al llegar a nuestra estación,
empezamos a bajar, y la mujer joven
del abrigo de visón se impacienta
ante nuestra lentitud.

Cómo cantaba la Piaf,
il se peut qu'donde homme la batte.

Siempre la vida es la misma costa,
abrupta de ternura y soledad:
se ha reflejado en los vidrios del vagón,
los vidrios fríos y negros
de una noche de Navidad en el breve trayecto
de Montparnasse a Saint Germain-des-Près.


sábado, 10 de diciembre de 2016

Cuento de Navidad - Charles Dickens


Ebenezer Scrooge era un empresario y su único socio, Marley, había muerto. Scrooge era una persona mayor y sin amigos. Él vivía en su mundo, nada le agradaba y menos la Navidad, decía que eran paparruchas. Tenía una rutina donde hacía lo mismo todos los días: caminar por el mismo lugar sin que nadie se parara a saludarlo.
Era víspera de Navidad, todo el mundo estaba ocupado comprando regalos y preparando la cena navideña. Scrooge estaba en su despacho como siempre con la puerta abierta viendo a su escribiente, que pasaba unas cartas en limpio, y de repente llegó su sobrino deseándole felices navidades, pero este no lo recibió de una buena manera sino al contrario, su sobrino le invitó a pasar la noche de Navidad con ellos, pero él lo despreció diciendo que eso eran paparruchas. Su escribiente llamado Bob Cratchit seguía trabajando hasta tarde aunque era noche de Navidad, Scrooge le dijo un día después de Navidad tendría que llegar mas temprano de lo acostumbrado para reponer el día festivo.


Scrooge vivía en un edificio frío y lúgubre como él. Cuando ya restaba en su cuarto algo muy raro pasó: un fantasma se le apareció, no había duda de quien era ese espectro, no lo podía confundir, era su socio Jacobo Marley le dijo que estaba ahí para hacerlo recapacitar de cómo vivía porque ahora él tenía que sufrir por la vida que había tenido anteriormente. Le dijo que en las siguientes noches vendría 3 espíritus a visitarlo.
En la primera noche, el primer espíritu llegó, era el espíritu de las navidades pasadas, éste lo llevo al lugar donde él había crecido y le enseñó varios lugares y navidades pasadas, cuando él trabajaba en un una tienda de aprendiz; otra ocasión donde estaba en un cuarto muy sólo y triste y también le hace recordar a su hermana, a quien quería mucho.
A la segunda noche el esperaba al segundo espíritu. Hubo una luz muy grande que provenía del otro cuarto, Scrooge entro en él, las paredes eran verdes y había miles de platillos de comida y un gigante con una antorcha resplandeciente, era el espíritu de las navidades presentes. Ambos se transportaron al centro del pueblo donde se veía mucho movimiento: los locales abiertos y gente comprando cosas para la cena de Navidad. Después lo llevo a casa de Bob Cratchit y vio a su familia y lo felices que eran a pesar de que eran pobres y que su hijo, el pequeño Tim estaba enfermo. Finalmente lo lleva a la casa de su sobrino Fred donde vio como gozaban y disfrutaban todos de la noche de Navidad comiendo riendo y jugando. Después de esto regresó a su cuarto.

A la noche siguiente, esperaba al último espíritu, pero este era oscuro y nunca le llegó a ver la cara. Era el espíritu de las navidades futuras, quien le mostró en la calles que la gente hablaba que alguien se había muerto. Después lo llevó a un lugar donde estaban unas personas vendiendo las posesiones del señor que había muerto, y también le enseñó la casa de su empleado Bob donde pudo ver que su hijo menor había muerto y que todos estaban muy tristes. Por último, lo llevó a ver cadáver de este hombre que estaba en su cama tapado con una sabana, y al final, le descubrió quien era el señor que había muerto… Era él mismo, Ebenezer Scrooge.
Cuando el despertó se dio cuenta que todo había sido un sueño y que ese día era día de Navidad, se despertó con mucha alegría, le dijo a un muchacho que vio en la calle que fuera y comprara el pavo mas grande y que lo mandara a la casa de Bob Cratchit. Salió con sus mejores galas muy feliz porque podía cambiar y se dirigió a casa de su sobrino, al llegar lo saludó y le dijo que había ido a comer y estuvo con ellos pasándose lo muy bien. Al día siguiente en la mañana le dio a su trabajador un aumento y desde entonces fue un buen hombre a quien todos querían. El hijo menor de Bob, el pequeño Tim, grita contento. ¡Y que Dios nos bendiga a todos!
FIN
Charles Dickens  1843,

Enlaces

viernes, 9 de diciembre de 2016

'Inventario - MCMolina

'
Se hace inventario del afecto
(Único requisito: apuntar con lápiz negro)
Cuente con los mejores elementos,
la materia prima del apego
sin tasa de pasión en la inflación
ni incertidumbre en el cariño.

Mucho exceso de ternura
con esperanza matemática.

El inventario final:
'Punto óptimo
con gestión de coste mínimo
a máximos efectos'

(¡Ah, y no olvide apuntar,
con lápiz negro!)

jueves, 8 de diciembre de 2016

Jade Beall - Beautifully bodies of elders -


Jade Beall, fotógrafa afincada en Tucson, Arizona ensalza la belleza humana. Beautifully bodies of elders es el título de este trabajo fotográfico, un proyecto que ha causado revuelo en las redes sociales: los defensores de mostrar el cuerpo humano tal y como es; y los detractores.
Vivimos en la tiranía de la juventud, la publicidad y la sociedad nos obligan a ser eternamente jóvenes, y con el tiempo despreciamos las arrugas de nuestro cuerpo como si fueran el fracaso del tiempo, la evidencia de que en la naturaleza todo tiene un inicio y un final.

Jade Beall muestra con naturalidad y ternura como el cuerpo envejece. La intención es reivindicar el encanto de la piel que ha vivido muchos años. La belleza está en el interior; la belleza no entiende de edad; lo importante no es la edad, sino la actitud… Seguro que estos dichos no te resultan desconocidos. Unas frases que suenan muy bien en nuestros oídos, pero que al final se quedan simplemente en eso, palabras de boca para afuera porque la realidad es muy diferente: luchamos contra la naturaleza porque nos negamos a ver las huellas que deja el paso de los años en nuestra piel. Y lo que es aún peor, no dejamos que los que están agusto con su cuerpo, lo expresen abiertamente.
La ley de la gravedad manifestada en nuestro cuerpo nos preocupa, a unos más que a otros -la prueba más evidente, la alta demanda de las clínicas de estética-. Ante esta angustia por el paso del tiempo, hay fotógrafos que pintan de luz la realidad más traumática.


Jade Beall decidió realizar este proyecto fotográfico para censurar la creencia que viene impuesta, especialmente en occidente, de que los cuerpos de los mayores son todo menos bonitos: “¿Por qué aceptamos que una cosa debe ser más hermosa que otra? ¿Por qué no podemos aceptar que hay un millón de millones de definiciones sobre la hermosura?”, Jade define los cuerpos maduros como templos con décadas de sabiduría, marcados por la angustia, la fuerza, el fracaso, el triunfo, la alegría… En palabras de esta fotógrafa, crecer no es algo por el que el ser humano tenga que avergonzarse. No tenemos que vernos como si tuviéramos 20 años siempre, “el cuerpo es el mapa de nuestras vidas”.



Fuentes:
http://www.jadebeall.com/index
http://jadebeall.photoshelter.com/gallery/Beautiful-Bodies-of-Elders/G0000X5SqNA3d_78/
http://advantagesofage.com/elder-wise-beautiful-bodies-jade-beall-photography/
http://www.signoeditoresfotografia.es/fotografias-que-desafian-el-amor-a-los-70-anos/
https://womennewsnetwork.net/2013/07/05/a-beautiful-body-book-project-jade-beall-photographer-celebrates-mothers-real-bodies/
http://www.catorze.cat/noticia/3928/bellesa/vellesaça

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Escucha Europa 15/3/16 - Javier Suárez Márquez


Nunca estuve en Alepo,
nunca vi yo Palmira,
no paseé por Damasco,
ni tomé el té allí en Homs,
pero sé que sus gentes
aún desean una vida,
convivir con sus hijos,
respirar y sentir.

Y por esos con ellos
compadezco este mundo
de palabras vacías,
de negocios atroces,
de fronteras sin alma,
donde fluye el dinero
y se ahogan los niños,
se estabulan los pobres,
se comercia con sangre,
y hasta las lágrimas
pujan en los parqués.

Yo quiero ver a esos niños
en mis jardines,
oír sus cantos y ritmos
en nuestras plazas,
que sean también mis vecinos,
vivir con ellos,
y que al fin entre todos
hagamos un mundo nuevo
y una nueva humanidad.

martes, 6 de diciembre de 2016

Anas al Basha 'el payaso de Alepo'


Anas al Basha, de 24 años de edad, un trabajador social que actuaba como payaso para intentar llevar alegría a la vida de los niños atrapados en Alepo, que se ha convertido en el epicentro de la guerra en Siria. Murió el martes 24 de noviembre en un bombardeo. Lamuerte del joven se produjo durante un ataque aéreo registrado el martes sobre el barrio de Mashhad, según informó la agencia AP.
"Él vivía para hacer reír a los niños y dar felicidad en el lugar más oscuro y más peligroso", escribió en su cuenta de Facebook Mahmoud al Masha, quien se identificó como hermano de la víctima.
Según reportó AP, los padres de Anas abandonaron la ciudad antes de que el gobierno pudiera consolidar el aislamiento de la ciudad y endureciera su asedio el verano pasado, pero el joven decidió quedarse. "Anas se negó a irse de Alepo y decidió quedarse allá para continuar con su trabajo como voluntario para ayudar a los civiles, dar regalos a los niños en las calles y brindarles esperanzas", escribió Mahmoud al Masha en Facebook.

Anas al Basha, que contrajo matrimonio hace apenas dos meses, era el director del centro del grupo civil Lugar de Esperanza, y era conocido como 'el payaso de Alepo' por numerosos medios.
Space of Hope (Lugar de Esperanza), una de muchas iniciativas locales que pese a todo operan en Alepo, sostiene 12 escuelas y 4 centros de apoyo psicosocial en la zona de la ciudad controlada por los opositores al gobierno. En la actualidad, ofrece terapia y asistencia económica a unos 365 niños que han perdido a uno o a ambos padres.

Samar Hijazi, supervisora de Anas, dijo que le recordará como un amigo que amaba trabajar con los niños. "Él montaba comedias para los niños para romper las barreras entre ellos". Ahora, esos niños tendrán una razón menos para sonreír.

Alepo es una ciudad bajo sitio desde hace 112 días. Alepo es el centro de una ofensiva a gran escala del Ejército sirio y sus aliados, que pretenden arrebatar a los rebeldes los barrios que controlan en el este de la ciudad y  ha causado la muerte de centenares de civiles y ha empujado a unas 25.000 personas a huir de la ciudad, donde se estima que están atrapados unos 250.000 residentes, entre los cuales hay unos 100.000 niños.


Omran, el niño rescatado de un bombardeo en Alepo que se convirtió en un símbolo del horror en Siria. La muerte en mayo de Mohamed Maaz "último pediatra de Alepo" revela de la catastrófica situación en Siria. Los hospitales han quedado inoperantes por causa de los bombardeos, mientras que las reservas de alimentos se agotan. Un alto funcionario de la ONU dijo el miércoles que la ciudad corre el riesgo de convertirse en un "cementerio gigante".


Fuentes:

lunes, 5 de diciembre de 2016

Water Street - José María Fonollosa





El mundo nos resulta ajeno, inhóspito. 
Debiera ser destruido por completo. 
Construir un mundo nuevo sin sus ruinas. 

Y estrenar una vida diferente. 

Pero al pasar el tiempo el nuevo mundo 
tampoco hallarán propio nuevos hombres.. 
También ellos querrán un mundo nuevo. 

Mejor fuera destruirlo y no hacer otro.

José María Fonollosa

domingo, 4 de diciembre de 2016

Palabras amigas - Mª DOLORS RENAU -

Un amigo,  Santi Guillen, impulsor de Gente Creativa –un grupo que estudia como las actividades creativas ayudan a conformar ciudadanía activa–, ha lanzado ante mí una frase que reproduzco: “No se puede entender que Donald Trump
gane, si no se tiene en cuenta el papel que juega el miedo. Los americanos tienen miedo.” Y he aquí, que de una manera tan gráfica como esta queda sintetizada una
reflexión que algunos han y hemos profundizado en varios ámbitos y trabajos sobre el papel primordial de las emociones a la vida política. Hasta hace poco se ha vivido en la creencia que aquello que rige las decisiones políticas es algo de razonable, medido y objetivo; sobre todo si se nos ofrece muy acompañado de muchas cifras destinadas a no errar nuestro escaso conocimiento de la realidad y, por lo tanto, a callarnos. La vida emocional parece reservada para el ámbito del íntimo, el privado. Cada vez más, pero, vamos redescubriendo que los sentimientos y las emociones personales, a menudo identificados con las colectivas, no solamente impulsan movimientos sociales sino que llegan a determinar la vía política, el destino de millones de personas.
Personas, grupos humanos y decisiones políticas movidas por las emociones. Sí. ¿Qué? ¿Cómo actúan? Sin poner nombre, sin otorgarlos el papel que juegan no se pueden explicar ni los grandes desastres ni las grandes proezas ni adelantos de la humanidad. Sería bueno poner nombres y hacer una buena lista de cuáles son estas emociones. Y colocarlas en el lugar exacto donde solemos situar las interpretaciones racionales. Y ver si nos aproximamos mejor a la complejidad de los movimientos y respuestas políticas.

Y he aquí una segunda sugerencia que nace como respuesta a la difícil y angustiosa pregunta sobre el que nos está pasando. Cuál es el origen del malestar actual bien manifiesto en tantos ámbitos de la vida personal y colectiva. Otra voz sabia y amiga, la de Victoria Camps, nos ofrece reflexiones poco habituales sobre la vida colectiva y sobre las actitudes deseables para afrontar nuestros malestares generalizados. Su libro Elogio de la duda abre perspectivas nuevas sobre las cuestiones de siempre conjugadas en nuestro presente. Y lo hace a pesar de que en esta época de respuestas rápidas y sencillas el dudar, poner en cuestión, plantear preguntas y relativitzar no resultan “ sexis”. En todos caso, plantea visiones muy útiles para mejorar la convivencia humana: huir de los dogmas, de los etiquetados, de las ideas monolíticas. Propuestas que se fundamentan en grandes pensadores, algunos de clásicos y otros más modernos que han reflexionado sobre los eternos conflictos que los humanos encaramos en cuanto que individuos libres y a la vez en cuanto que sers sociales y sobre los cuales Freud escribio de forma extensa  en su clásico: Malestar de la Cultura.
Las palabras amigas nos dicen que si comprendemos mejor el que pasa, posiblemente actuaremos y viviremos mejor.

Mª Dolors Renau
PSICÒLOGA I EXPRESIDENTA DE LA INTERNACIONAL SOCIALISTA DE DONES


fuentes
El Punt AVUI



sábado, 3 de diciembre de 2016

EL TEMBLOR José Ángel Valente



La lluvia
como una lengua de prensiles musgos
parece recorrerme, buscarme la cerviz, bajar,
lamer el eje vertical,
contar el número de vértebras que me separan
de tu cuerpo ausente.

Busco ahora despacio con mi lengua
la demorada huella de tu lengua
hundida en mis salivas.

Bebo, te bebo
en las mansiones líquidas
del paladar
y en la humedad radiante de tus ingles,
mientras tu propia lengua me recorre
y baja,
retráctil y prensil, como la lengua
oscura de la lluvia.

La raíz del temblor llena tu boca,
tiembla, se vierte en ti
y canta germinal en tu garganta.

 José Ángel Valente

sábado, 12 de noviembre de 2016

Arte y realidad - François Truffaut



Siempre he preferido el reflejo de la vida que la vida misma. Si he escogido libros y el cine desde la edad de los once o de los doce años, está claro que es porque prefiero ver la vida a través de los libros y del cine.

François Truffaut

Enlaces
 François Truffaut y Antoine Doinel

viernes, 11 de noviembre de 2016

La muerte es mentira - MONTSERRAT ROIG


En Memoria del fuego, el maravillado y maravilloso libro del escritor uruguayo Eduardo Galeano, hay una bella leyenda sobre la creación del mundo, extraída de la mitología makiritare. La leyenda se titula La muerte es mentira, y en ella se narra cómo la mujer y el hombre soñaban que Dios los estaba soñando.Dios los soñaba, pues, mientras cantaba y agitaba sus maracas y se sentía feliz, y a la vez estremecido, por la duda y el misterio. Los indios makiritare saben que si Dios sueña con la vida, nace y da nacimiento. La mujer y el hombre soñaban que en el sueño de Dios aparecía un gran huevo brillante. Dentro del huevo, ellos cantaban v bailaban porque estaban locos de ganas de nacer. Dios, en su sueño, los creaba y, sin dejar de cantar, les decía: "Rompe este huevo y nace la mujer y el hombre. Y juntos vivirán y morirán. Pero nacerán nuevamente. Nacerán y volverán a morir, y otra vez volverán a morir y otra vez nacerán. Y nunca dejarán de nacer, porque la muerte es mentira".
La muerte es mentira..., éste es el mito más antiguo: soñar que la muerte no existe, que se vuelve a nacer. Y si nos tenemos que encarar, perplejos y azorados, a su desnudez, inmediatamente la disfrazamos. Y es así que desde la antigüedad más remota vestimos a los muertos con objetos cotidianos para que se acerquen a nosotros; les calzamos o descalzamos según el ritual; les dejamos comida para que no pasen hambre en el más allá; les cubrimos con imágenes o con tierra, bajo un árbol o en el desierto; les limpiamos el nicho y les dejamos crisantemos, bellos versos o una palabra que diga algo. Da igual la religión. Incluso los que no creen necesitan exteriorizar algún gesto de despedida, una canción una bandera, un clavel rojo, un puñado de tierra. Desde hace miles de años los seres humanos queremos darle un texto a la dramaturgia de la muerte, necesitamos signos externos que nos aproximen a la vida, gestos que ,mitiguen el dolor, la separación, la ausencia. Porque vaciar la muerte de esperanza, sea la que sea, convierte el tránsito en un infierno privado, en la nada.
Sin embargo, me da la impresión que a los muertos de los recientes desastres aéreos y a los de la discoteca incendiada no se les ha otorgado este derecho. Se han convertido en muertos colectivos, sin privacidad, cuerpos sin dramaturgia, abandonados a la voracidad de las cámaras, mezclados entre hierros y cables, revueltos entre escombros, cenizas, emergiendo del vientre desgajado de un avión o balanceándose en una manta. Como si en este caso la piedad fuese un lujo ante la necesidad de informar con prontitud. No se les ha concedido el derecho a morir con una apariencia cercana a la nuestra, con un rostro que nos pertenece en calidad de especie humana. Sólo pedazos mutilados, carbonizados, retorcidos. Sin el cuerpo que fueron, sin su identidad.
Los medios de comunicación han defendido la profusión de estas imágenes en virtud de la llamada realidad objetiva. Hace años descubrí que nuestros ojos nunca son inocentes y que siempre plasmamos aquello que más se vincula a nuestra concepción del mundo. Ante catástrofes de este tipo puede haber distintas opciones, o bien correr para fotografiar un cuerpo hecho pedazos, calcinado y agarrotado, o bien sentir solidaridad por el ser vivo que le llora. Lo primero es un tipo de violación; lo segundo exige un trabajo más profundo. Y hay que elegir. A este ser que se ha quedado aquí con la ausencia hay que dejarle que viva la muerte del que se ha ido como le plazca, con lágrimas o con oraciones, con flores o con teatro. Una foto en primera página, o una imagen en un telediario, de un cuerpo que ya no es cuerpo ni consuela al que se queda ni evita las catástrofes. Ni siquiera informa. Ni tampoco da posibilidad de imaginar nuestra propia fragilidad. Es horror, miedo o asco.
Cierta Prensa que va creando escuela en nuestro país nos está acostumbrando al horror vacío de la muerte en el papel. Pero nunca sabremos si los muertos desean ser mirados para complacer la morbosidad de miles de miradas, que buscan este horror gráfico para mitigar su propio aburrimiento. Sólo los suyos pueden saberlo y nadie se lo ha preguntado. De todos modos, si la mayoría de la gente aspira a una muerte limpia y privada, también los cadáveres que antes fueron debieron de aspirar a lo mismo. Ni nuestra memoria colectiva está preparada para tanta oscenidad gratuita ni los que se quedan se merecen esta mala presentación visual de los suyos. Nuestra abuela es todavía aquella Antígona desesperada porque Creonte no le dejaba enterrar a su hermano Polínice, que, sentía terror a que éste fuese devorado por los cuervos.
No hay que negar la muerte, todo lo contrario, creo que hay que vivirla en todo lo que tiene de desgarro, de interrupción, de ausencia. Pero si la objetivamos en la desnudez de un desastre, negamos en realidad la vida. Lo que continúa, lo que está, los que se quedan. Dejemos que se desarrolle de nuevo y lentamente le dur désir de durer, como decía Paul Elouard. De otro modo, la vida y la muerte pueden perder su antigua trascendencia y convertirse en algo tan abusivamente monótono como las imágenes que ven todos los días millones de americanos USA, imágenes de muerte y desolación mezcladas con copos de avena en batidoras de tres velocidades. Por suerte, nuestra cuna sigue siendo Atenas y el Mediterráneo.
Dejemos que los vivos lloren a sus muertos como les plazca; que ellos elijan su ritual. Quizá algunos de ellos necesitan de silencio y paz para creer que la muerte es mentira, que en algún lugar perdido del Universo se vuelve a nacer. Y esto ya no incumbe a los medios de comunicación.
MONTSERRAT ROIG

*El País. Este articulo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de enero de 1984
Fuentes: