Ara mateix


Cridem qui som i que tothom ho escolti.
I en acabat, que cadascú es vesteixi
com bonament li plagui, i via fora!,
que tot està per fer i tot és possible.


Miquel Martí i Pol

jueves, 12 de septiembre de 2019

Victoria - Pablo Neruda





Honor a la victoria apetecida,

honor al pueblo que llegó a la hora

a establecer su derecho a la vida!



Pero el ratón acostumbrado al queso,

Nixon, entristecido de perder,

se despidió de Eduardo con un beso.



Cambió de embajador, cambió de espías

y decidió cercarnos con alambre:

no nos vendieron más mercaderías

para que Chile se muriera de hambre.



Cuando la Braden les movió la cola

los momios ayudaron la tarea

gritando «Libertad y cacerolas»,

mientras que los parrones victimarios

pintaban de bondad sus caras feas

y disfrazándose de proletarios

decretaban la huelga de señores

recibiendo de Nixon los dineros:

treinta monedas para los traidores.

Pablo Neruda
Incitación al nixonicidio y alabanzade la revolución chilena
[1972-1973]


Enlaces:


miércoles, 11 de septiembre de 2019

Neruda, su “nixonicidio” y Trump - Juan Pablo Cárdenas


En 1973, Pablo Neruda alcanzó a escribir y difundir su Incitación al Nixonicidio y alabanza a la Revolución Chilena, una verdadera ráfaga poética contra las acciones del gobierno estadounidense para desestabilizar al gobierno de Allende y provocar su derrocamiento. Un escrito que lo distinguió por su compromiso político y ético, advirtiéndonos a los chilenos de la forma en que operaba el imperialismo y que, de hecho, después explicó nuestro Quiebre Institucional, a causa de la acción desestabilizadora de Nixon y su ministro Kissinger venían implementando para frenar el auge de los regímenes de izquierda en todo nuestro continente.
Hoy, a varias décadas, un nuevo gobernante, aún más desquiciado y temerario que aquel, tiene en peligro no solo a las naciones latinoamericanas sino al mundo entero. Cuando en sus atrevidas bravatas reparte amenazas de todo tipo contra todos los gobiernos y pueblos que Trump verdaderamente menosprecia en el mundo y sobre los cuales hace gala de su ignorancia y descriterio.

El constante alejamiento de funcionarios de su gobierno, que prefieren renunciar a sus cargos antes que hacerse cómplices y encubridores de este siniestro personaje, habla de la gravedad que representa su permanencia en el gobierno más poderoso de la Tierra, como de la necesidad de que los propios estadounidenses discurran una salida política que salve al mundo entero de un gobernante que, tal como se ve, puede llegar a ser tan nefasto como el mismo Hitler y otros deschavetados tiranos. Cuando se sabe, además, que Trump evidentemente participa de las ideas del genocida alemán y ejerce un idéntico racismo hacia los pueblos no caucásicos. Un sujeto, asimismo, que habla con la arrogancia de los multimillonarios y todos los días evidencia vicios y delitos abominables para practicar sus amoríos y satisfacer su irrefrenable concupiscencia.
En lo que sería su primer viaje a América Latina, Trump debía llegar a Perú para participar de una nueva cumbre de las Américas, a la que concurrirán también representantes de algunas naciones europeas y otras diversas personalidades del mundo político y diplomático mundial. Sin embargo, el Presidente de Estados Unidos ha desistido de cumplir con este compromiso, alegando que preferirá monitorear desde Washington las acciones de represalia que se propone descargar contra de Siria, ante la supuesta agresión con armas químicas del régimen de Bachar El Asad contra un poblado civil en la guerra civil de este país.
Pero se trata, sin duda, solo de un pretexto que le permite a Trump demostrar su desprecio por nuestra región y esta cumbre en Lima, cuando hoy cualquier acción que quiera tomar un gobernante como él puede, en realidad, ejecutarla desde cualquier punto de la Tierra, salvo que ésta pudiera ofrecerle riesgos a su persona que lo convenzan de guarecerse en un lugar seguro. Lo más probable es que tampoco Trump quiera exponerse ante mandatarios como los de Bolivia, Venezuela, México y otras que, sin duda, podrían aprovechar encuentros multinacionales como éste para enrostrarle cara a cara sus despropósitos, entre los que se propone amurallar su frontera sur a objeto de frenar la inmigración de latinoamericanos a Estados Unidos.

Todo un desaire, sin embargo, que todavía no merece el reproche de nuestros gobernantes y, por el contrario, hasta provocan benévolos comentarios que lo exculpan de asistir a Lima. Una actitud que, sabemos, es muy propia de las naciones y políticos vasallos del Departamento de Estado y la CIA que, tal como en 1973, prefieren callar que denunciar estas ilícitas intervenciones norteamericanas en todo el mundo.
Pero lo grave es que entre tantos analistas internacionales, intelectuales y artistas que todavía presumen de progresistas, latinoamericanistas o tercermundistas no haya una reacción más encendida contra los despropósitos de TRUMP y, como lo hizo Neruda, alerten al mundo de sus aviesos propósitos. Haría falta ahora que surgieran varios “Trumpicidios” antes que siga incubándose en la Casa Blanca un monstruo como los que han asolado al mundo en toda nuestra historia.
En particular, cómo nos gustaría que desde las expresiones más nuevas y vanguardistas chilenas se leyera lo que entonces escribió nuestro Premio Nobel y eso recuperara el viejo antimperialismo de la izquierda, a pesar de que el uso de este término prefiere eludirse en la actualidad, cuando los despropósitos hegemónicos de Estados Unidos y otras naciones siguen totalmente vigentes y nos han reinstalado en una nueva Guerra Fría. La que, por supuesto, Trump parece propuesto a derivar en una nueva conflagración mundial.
Ya sabemos que muchos de los movimientos y partidos políticos que alguna vez salieron a marchar en contra de la Guerra del Vietnam, hoy han sido cooptados y reclutados por los intereses estadounidenses. Al tiempo que los dirigentes de antaño se han convertido en jefes de Estado, cancilleres y legisladores que prefieren practicar la connivencia con los Estados Unidos y las transnacionales enseñoreadas en nuestros territorios gracias a la transgresión ideológica y el oportunismo que han tomado las riendas de tantos referentes del vanguardismo.

“Pongamos frente al paredón de la historia a un frío y delirante genocida”, decía entonces nuestro Pablo Neruda, en la presentación de ese manifiesto que hoy recordamos a fin de alentar un nuevo magnicidio intelectual y político.  Aunque sea solo poético como aquel pero que se constituya en verdaderamente letal al voluntarismo de gobernantes como el actual morador de la Casa Blanca.
Juan Pablo Cárdenas
Resumen Latinoamericano / 13 de abril de 2018 / Juan Pablo Cárdenas, Radio UChile
Fuentes:

sábado, 7 de septiembre de 2019

Esto no es nada - Ángel González


Si tuviésemos la fuerza suficiente
para apretar como es debido un trozo de madera,
sólo nos quedaría entre las manos
un poco de tierra.
Y si tuviésemos más fuerza todavía
para presionar con toda la dureza
esa tierra, sólo nos quedaría
entre las manos un poco de agua.
Y si fuese posible aún
oprimir el agua,
ya no nos quedaría entre las manos
nada.

Ángel González



Enlaces:
Otro tiempo vendran

Ciudad cero 

viernes, 6 de septiembre de 2019

Escenas de la Barceloneta - Elisenda Dalmau


Ahir després de (tornar a) nedar, em vaig trobar al meu pare a la zona de la bomba, a l’aigua, amb una dona de 70, la fornera de 60, subjectant entre tots a la mare de la fornera de 80 i pico, amb crosses i Alzheimer. La dona s’havia volgut banyar i els veïns la van fotre a mar entre tots. “Si ens hi fotem tots la banyem”, van dir. El meu pare li va tirar aigua pel cap i la fornera li va cridar: “Al cap no, Joan Albert, que ve de la pelu!”, mentre l’àvia cridava “Déu t’ho pagui, tinc calor nen!” i mon pare afegia “Déu no, regala’m una barra de pà!”. Després jo me’n vaig anar a secar a l’hamaca. Mentre caminava cap allà, ben morena i amb una seguretat que et dona la vida d’estar a la trentena i passar de tot (si, amb una 46),un tio tatuat i d’aquells estupendos del barri (perdoneu, però com deia la meva àvia “el que surt guapo surt a rabiar, nena”) em va seguir amb la mirada fins que el meu pare va sortir a escena. “EEEEEEEEEEELIIIIIIIII” -Perquè a la Barceloneta es crida molt i per tot- enmig de tothom i a pulmó ple: ‘Vaig a buscar la barra de pà gratis, vaig tirant! Si vens a dinar hi ha ensaladilla”. “Molt bé, molt bé, rei”. Quan vaig estirar-me a l’hamaca el tatuat ja no hi era, però si la idea, després de molt de temps de només escriure per aqui, de fer una nova novel.la sobre el barri. 

Elisenda Dalmau





Ayer después de (volver a) nadar, me encontré a mi padre a la zona de la bomba, en el agua, con una mujer de 70, la panadera de 60, sujetando entre todos a la madre de la panadera de 80 y pico, con muletas y Alzheimer. La mujer se había querido bañar y los vecinos la pusieron en el  mar entre todos. “Si nos Ponemos todos la bañamos”, comentaron. Mi padre le echó agua por la cabeza y la panadera le gritó: “En la cabeza  no, Joan Albert, que viene de la pelu!”, mientras la abuela gritaba “Dios te lo pague, tengo calor nen!” y mi padre añadía “Dios no, regálame una barra de pan!  Después yo me fui a secar en la hamaca. Mientras andaba de un sitio a otro, muy morena y con una seguridad que te da la vida de estar en la treintena y pasar de todo (si, con una 46),un tipo tatuado y de aquellos estupendos del barrio (me perdonareis, pero como decía mi abuela “el que sale guapo sale a rabiar, nena”) me siguió con la mirada hasta que mi padre salió a escena. “EEEEEEEEEEELIIIIIIIII” -Porque en la Barceloneta se grita mucho y por todo- en medio de todo el mundo y a pulmón lleno: ‘Voy a buscar la barra de pan  gratis, voy tirando! Si vienes a comer hay ensaladilla”. “Muy bien, muy bien, rey”. Cuando me estiré a la hamaca el tatuado ya no estaba, pero si la idea, después de mucho  tiempo de solo escribir por aquí, de hacer una nueva novela sobre el barrio.
Elisenda Dalmau

domingo, 1 de septiembre de 2019

Y si la otra vida fuera de Manuel Vázquez Montalbán






prolongar la conciencia hasta el instante


 en que se pudre la última molécula posibilidad de memoria y presencia en el espectáculo obsceno de lo ajeno aunque el deseo sea recuerdo o viejas sombras que los ojos aceptan en su terror de incógnitos

si la inmortalidad se pudriera si se pudriera bienaventuradas entonces las momias y desventurados los incinerados aunque nada se sepa a ciencia cierta sobre la voluntad de ser de la ceniza.

viernes, 30 de agosto de 2019

las personas buenas - Concepción Arenal


“El mejor homenaje que puede tributarse a las personas buenas es imitarlas”.
Concepción Arenal

lunes, 26 de agosto de 2019

'El crimen de Cuenca', 40 años después - Francesc Miró




El caso Grimaldos, conocido popularmente como el crimen de Cuenca, aún pervive en la memoria de muchos vecinos castellanomanchegos más de un siglo después de acontecer. En 1910, un joven de 28 años llamado José María Grimaldos, conocido como El Cepa, desapareció en Tresjuncos sin dejar rastro. Acababa de vender unas ovejas y había cobrado un dinero considerable.
Entonces, con motivo de las acusaciones de su madre, se señaló como responsables de su desaparición a dos campesinos: Gregorio Valero Contreras y León Sánchez Gascón. Se dijo que conocían la venta ovina y quisieron quedarse con el dinero. Sin pruebas que validasen las acusaciones y acallasen los rumores, la causa fue sobreseída.
Tres años después, otro juez reabrió el caso y volvió a acusar a ambos campesinos. Sin cadáver y, de nuevo, sin prueba alguna, la Guardia Civil les retuvo y torturó brutalmente durante días hasta que, bajo presión, ambos se acusaron mutuamente de haber asesinado a Grimaldos. Pasaron doce años en prisión.
Resultó que El Cepa no estaba muerto. Que no lo había estado nunca. Vivía en la localidad de Mira, a poco más de cien kilómetros de Tresjuncos. Aquella tarde, con el dinero de la venta en su bolsillo, le dio "un barrunto" -como diría él mismo- y se marchó de su pueblo sin más. Tuvo hijos, trabajo y una vida apacible. Apareció en el pueblo en 1926 y declaró no saber nada del asunto por el que sus vecinos habían sido torturados y encarcelados. Y aquello pasó a ser uno de los 'errores' judiciales más sonados de la historia de España. Un suceso olvidado durante años hasta que un día Pilar Miró pisó la pequeña localidad conquense.

La censura también existe en democracia

En el verano de 1979, Pilar Miró rodó El crimen de Cuenca en las mismas localizaciones en las que se fraguó el caso Grimaldos. Y, sin pretenderlo, imprimió en aquellos hechos el carácter indeleble que solo dejan las imágenes impactantes. La película retrataba explícitamente las torturas sufridas por Gregorio y León antes de confesar un crimen que jamás habían cometido. Vejaciones probadas y documentadas que violentaban la mirada de cualquier espectador.
No obstante, El crimen de Cuenca se significa muchísimo más allá de sus polémicas escenas violentas. Es la historia de la descomposición de una amistad dinamitada por la intervención del poder. También un retrato rural de la España de principios de siglo XX que no se descubría tan descarnado desde cintas como Surcos de José Antonio Nieves Conde. E incluso una brillante reflexión sobre quién padece las connivencias entre el poder eclesiástico, el militar y las clases altas cuando se trata de hacer cumplir la ley.
"En mi caso descubro la película de Pilar siendo adolescente", explica a eldiario.es el realizador Víctor Matellano. "Recuerdo que me causó una impresión muy fuerte pero no por lo explícito de las famosas torturas, sino por la cuestión que plantea sobre la amistad", cuenta. "Imagínate tener doce o trece años y de repente pensar, ¿llegaría a mentir o delatar a un amigo íntimo bajo coacción? ¿cómo seríamos si sufriésemos torturas? ¿En qué nos convertiríamos?".
Las preguntas quedan en el aire y le toca al espectador digerirlas. Matellano acaba de estrenar el documental Regresa El Cepa, que narra el rodaje de la película de Pilar Miró pero también lo que siguió al mismo. Uno de los primeros y más sonados escándalos culturales de nuestra recién reestrenada democracia. El crimen de Cuenca estuvo secuestrada durante dos años por orden militar. Fue el ejemplo de un pulso por la libertad de expresión entre viejas instituciones franquistas y nuevos demócratas.


Pilar Miró durante el rodaje de 'El crimen de Cuenca'
Pilar Miró durante el rodaje de 'El crimen de Cuenca'
En diciembre de 1979, la Junta de Valoración de Películas del ministerio de Cultura asistió a la proyección del filme para obtener una clasificación por edades y una licencia de exhibición. Se trataba de un puro trámite; ojo de aguja de un sistema que se cuidaba de exhibir según qué, pero que no actuaba -supuestamente- como organismo censurador. La censura había muerto con el dictador. O eso parecía.
Sin embargo, las imágenes de tortura habían hecho saltar las alarmas del organismo. Pero no tanto por su dureza, que se solía arreglar concediendo una 'S' reservada entonces para películas porno o violentas, sino por el subtexto del caso en sí mismo. Al fin y al cabo, en la película se mostraba sin pudor que los responsables de esas brutales torturas eran miembros de la Guardia Civil. Y era eso lo que había hecho saltar las alarmas.
En una estrategia con pocos precedentes, el Ministerio de Cultura paralizó la concesión de la licencia y organizó varios pases privados para los tenientes generales Antonio Ibáñez Freire -Ministro del Interior- y Pedro Fontenla Fernández -Director General de la Benemérita por entonces-. Ambos decidieron que la película no debía estrenarse. Al poco tiempo, la Iª Región Militar de Madrid comandada por Guillermo Quintana Lacaci, dictó el secuestro de todas las copias del filme y procesó a la directora de la película, Pilar Miró, por injurias a la Guardia Civil. Todo esto con el gobierno de la UCD de Adolfo Suárez en el Congreso.
"Me parecía importante recordar lo que pasó con la película de Pilar porque aquí se siguen censurando libros, se persiguen expresiones artísticas y se condena por tuitear. Conviene no olvidar", opina Matellano.
"El poder es como la energía, ni se crea ni se destruye, solo se transforma", reflexiona el director de Regresa El Cepa. "Es más, siempre utiliza los resortes que tiene a mano para influenciar en determinados hechos y habitualmente por vía legislativa. Utilizaron vericuetos legales para prohibir la película de Pilar como ahora se utilizan para según qué intereses".

Vuelve El Cepa... cuarenta años después

"El dilema es: ¿de qué trata El crimen de Cuenca? ¿De las torturas que la Guardia Civil cometió en 1913 o de las que perpetra en 1979 contra terroristas y delincuentes?", escribía Emetrio Díez Puertas en su libro Golpe a la Transición: el secuestro de El crimen de Cuenca.
Una censura que supuso "un golpe a la Transición en el sentido de que es un acto involucionista por el que un sector de los militares quiere dejar sin efecto la libertad de expresión", afirmaba el investigador y profesor de la Universidad Camilo José Cela,"además de imponer un silencio sobre la guerra sucia que el Estado practica contra el terrorismo".
"El trabajo de Emetrio fue esencial para mi documental", añade Víctor Matellano. El realizador cuenta que entre aquella investigación y su documentación consiguió un guion de setecientas páginas, cuarenta entrevistas y veinticuatro horas de material grabado hábil. Aquello se acortó en un montaje de cinco horas que posteriormente se convertiría en el documental de hora y media que ahora estrena.
En Regresa El Cepa, Matellano vuelve de la mano del actor Guillermo Montesinos, que interpretaba a José María Grimaldos en la película de Pilar Miró, a Osa de la Vega. Recorriendo con él las calles que vivieron la injusticia y luego el rodaje y recreación de la misma.


Guillermo Montesinos como El Cepa y, cuarenta años después, durante el rodaje del documental
Guillermo Montesinos como El Cepa y, cuarenta años después, durante el rodaje del documental
"Hemos contado hasta donde se podía contar, porque algunos de los protagonistas de la cuestión política y judicial ya no están vivos", explica Matellano. "También por ser ecuánimes y ceñirnos a la cuestión probada, porque es verdad que tenemos algunas sospechas que no podemos probar".
Cuando se le pregunta por dichas sospechas, Matellano no se muerde la lengua: "Asumimos que en torno a la película y al caso real hay mucha rumorología, pero tengo algunas sospechas que diría que son casi certezas, como que hubo un movimiento desde la política nacional para que la película no se premiase en Berlín", afirma.
En 1980, la película se presentó en la trigésima edición de la Berlinale ante un revuelo sonadísimo, siendo imposible verla aún en España. "Me parece demasiada casualidad que justo le surgiese un viaje inesperado a Adolfo Suárez y tuviese una entrevista con Helmut Kohl el mismo día de la proyección de la película. O que en la rueda de prensa fuese el cónsul... había mucho movimiento para que, parece ser, no pasase como pasó con Viridiana [que ganó la Palma de Oro en Cannes] y desde la comunidad cinéfila internacional les metiesen otra vez ese golazo".


Algunos de los responsables de la película, cuarenta años después.JPG
Algunos de los responsables de la película, cuarenta años después.JPG

Una cineasta ante militares

Con Regresa El Cepa, Víctor Matellanos reúne a muchos de los profesionales que participaron la película de Pilar Miró para hablar del rodaje, evaluar lo que significó su secuestro comercial durante años y cómo afectó al panorama sociopolítico del momento. Un ejercicio de síntesis a la vez que apertura de miras realmente encomiable.
Cuando por fin pudo verse, la cinta se convirtió en un fenómeno imparable. Fue la película más taquillera del año en España, con una recaudación de 376 millones de pesetas del 81. Superando, sin demasiado esfuerzo, a películas como Superman IIAterriza como puedas o En busca del arca perdida. Ese mismo año, Tejero entraría en el Congreso de los Diputados a punta de pistola el 23-F. Aún se escuchaba el ruido de sables y Pilar Miró, de hecho, figuraba en la lista negra de personas a las que los golpistas militares querían eliminar.
Pero más allá de sopesar las razones que han llevado a que El crímen de Cuenca se convierta en un pedazo valiosísimo de historia de nuestro cine, también se significa como un merecidísimo homenaje a su directora. 
"Es evidente que no vivimos en la España de hace 40 años, que existe una evolución positiva en muchos aspectos", explica Matellano. "Sin embargo hay tres grandes temas que siguen vigentes: la cuestión de la tortura, la libertad de expresión en en nuestro país, y la presencia de la mujer en el cine", explica.
Para el director de cine no es casualidad que la película que cabreó al régimen estuviese dirigida por una mujer. "Además, hija de militares", remarca, "imagínate cómo se tomaría un juez militar en el 79 que una hija de un compañero, de izquierdas y mujer, hubiese rodado esta película...".
"La cuestión de la mujer es absolutamente importante en este caso. Había muy pocas realizadoras entonces. Y creo que es necesario recordar a tres profesionales que lucharon por este proyecto contra viento y marea", afirma el realizador, que enumera los nombres de Pilar, por supuesto, Sol Carnicero, directora de producción y Lola Salvador, que firmó el guion final y estuvo siempre decidida a hablar de las torturas.
Sin ellas no existiría El crimen de Cuenca. Ellas fueron quienes quisieron narrar la injusticia que sufrieron Gregorio y León. También quienes plantaron cara a la censura cuando la tuvieron delante. Conviene no olvidar, como dice el director del documental, porque el olvido a veces es de todo menos inocente.
Francesc Miró 


Pilar durante el rodaje de 'El crimen de Cuenca'
Pilar durante el rodaje de 'El crimen de Cuenca
Fuente:
çhttps://www.eldiario.es/cultura/cine/Cuenca-vigente-cuarenta-despues-secuestro_0_901510440.html
Francesc Miró

sábado, 24 de agosto de 2019

Poema a su madre - César Brandon





Hola,
Esta carta debía haberla escrito hace dos años,
así que por esta vez permitirme hablar en primera persona
y os prometo que ya acabo.
Mamá, me encanta escribir a ordenador,
aunque detesto todo lo que trae el Word 2016 como predeterminado.
Sonará extraño, pero es como si la existencia me hubiese concedido la habilidad de leer entre opciones de interlineado
y la verdad es que detesto el cuerpo del Calibri, los once puntos y el 1,0 de espaciado.
Mamá, me enseñaste que la vida resumía en pedir disculpas, dar las gracias y decir por favor.
Y también en guardar cada cinco minutos los archivos de Word, porque en cualquier momento podía producirse un apagón y nos quedábamos días sin luz.
Mamá, gracias por tu gratitud, por todo lo bueno, de preocuparte del cuándo, del cómo, del dónde y con quién salía.
Yo y mi juventud.
A veces contestándote con mala actitud hasta que tú y tus collejas me recordabas que, pa mala, tú.
Mamá, lo siento por entender demasiado tarde que por más veloz que sea el amor a primera vista siempre quedará segundo si se enfrenta al amor de madre.
Por enseñarme que padre no sólo es aquel que tiene un hijo, padres son todos aquellos a los que los sueños les quedan pequeños, a lo poco que duermen para cumplirlos y aparte.
Lo siento por buscar lo extraordinario en otros planetas, por contestarte con mensajes cuando ya había encontrado vida en llamarte.
Mamá, ahora, ahora el mundo se detiene cuando hablo mamá, porque tú te casaste con la felicidad y no firmaste la separación de bienes.
Y ahora... jamás volverá a pasar por mi cabeza la idea de quitarme la vida, porque la felicidad me debe la mitad de todo lo que tiene.
Mamá, tal vez yo solo sea un instante,
como una de esas faltas de ortografía que en el Word 2016 se corrigen solas,
o se borra.
Mamá, tal vez yo sea eso.
Pero yo te quiero recta, a doble espacio y en Times New Roman.
Gracias.

César Brandon




viernes, 23 de agosto de 2019

Trópco de Cáncer - Henri Miller


¿Te has tirado alguna vez a una mujer que se hubiera afeitado el chocho? Es repulsivo, ¿verdad? Y también divertido. Cosa de locos. Ya no parece un chocho: es como una almeja muerta o algo así.» Me describe cómo, picado por la curiosidad, se levantó de la cama y fue a buscar la linterna. «La hice mantenerlo abierto y le enfoqué la linterna... Tendrías que haberme visto... era cómico. Estaba tan entusiasmado, que me olvidé de ella completamente. Nunca en mi vida he mirado un coño tan en serio. Daba la impresión de que nunca había visto uno. Y cuanto más lo miraba, menos interesante me parecía. Eso demuestra que no tiene nada de particular, especialmente cuando está afeitado. Lo que lo vuelve misterioso es el pelo. Por eso te deja frío una estatua. Sólo una vez vi un coño real en una estatua: era de Rodin.
Henri Miller

martes, 20 de agosto de 2019

PASA LA VIDA - TOMÁS SOLER BORJA








Ruge el levante,
arriba la ola
y rompe en las piedras.

Salta la mar,
vuela la espuma
en una bandada de aves blancas
y ya la ola no es ola
y ya la mar
no es nido de plumas azules.

Sólo salitre, gotas frías
como dientes de sable
en mandíbulas de tigre
que asaltan, mojan
                          y muerden.

Y así, sin más,
en la noche sin estrellas,
hora tras hora,
ola con ola
desde esta orilla desnuda
tan al norte del ayer,
tan al sur de la última morada...
pasan los días,
              pasa mi vida.


TOMÁS SOLER BORJA

miércoles, 17 de julio de 2019

El escenario - Chavela Vargas


“Al entrar al escenario siento miedo. Pero algo encuentro o algo me encuentra a mí. Antes de terminar la primera canción ya estoy en otro lado. Del lado de mi público.” 
Chavela Vargas