Ara mateix


Cridem qui som i que tothom ho escolti.
I en acabat, que cadascú es vesteixi
com bonament li plagui, i via fora!,
que tot està per fer i tot és possible.


Miquel Martí i Pol

viernes, 4 de agosto de 2017

Hombres iranís se fotografían con el velo islámico / MAR GALLARDO


La periodista y activista iraní Masih Alinejad lleva más de dos años animando a las mujeres de su país a que se hagan fotografías sin el velo islámico y las cuelguen en las redes sociales. Es su modo de protestar contra una ley impuesta en 1979, después de la Revolución Islámica, que obliga a las mujeres iranís a taparse el pelo, los antebrazos y las piernas para salir de casa.
Ahora Alinejad ha llevado su campaña un paso más allá y ha pedido a los hombres que se sumen a la protesta y se pongan el conocido "hiyab" para mostrar solidaridad con sus parejas, familiares y amigas.
La iniciativa ha sido todo un éxito, y ya se ha hecho viral en Facebook y Twitter. Bajo la etiqueta #MenInHijab, decenas de hombres han alzado la voz en favor de las mujeres y de su libertad de decidir cómo salir vestidas a la calle.
"Si ciertos hombres quieren forzar a las mujeres a llevar el velo, o quieren tomar decisiones en nombre de las mujeres en nuestra sociedad, ¿por qué no intentan primero ponerse ellos el velopara ver cómo se siente realmente?". Es uno de los textos que acompaña a una de las fotografías que ha recibido Alinejad.

MI LIBERTAD SIGILOSA

La mayoría de las fotografías se pueden ver en la página de Facebook de My Stealthy Freedom (Mi libertad sigilosa), el movimiento social online que Alinejad, ahora residente en Nueva York, creó en el 2014. La página ya tiene más de un millón de seguidores en todo el mundo.
Una de las últimas imágenes que han colgado muestra a un padre con el velo islámico al lado de su hija, que aparece sin él. "Al principio, se rieron", explica la chica en un texto que acompaña a la fotografía, donde también aparece su primo. "Sin embargo, un minuto después los dos empezaron a sudar por el calor, y al final los dos concluyeron que tener que llevar puesto el velo constantemente tiene que ser un desastre".
Algo similar dice otro de los hombres que ha participado en la campaña y que recuerda, tapado de pies a cabeza, como su madre tenía que salir con el hiyab durante los calurosos veranos de su infancia. "Siempre me sentí avergonzado por mi madre y mis hermanas. Es muy duro salir a la calle con esta vestimenta", cuenta en la publicación.
"Mi madre murió y lo único que me queda de ella son estas ropas", continúa, y añade: "A veces me las pongo para recordar a mi madre en esos calurosos días de verano cuando salía a comprar. Cuando volvía no tenía energía ni para hablar por culpa del calor".
Solos, con sus parejas, sobrinas, hijas, amigas y toda la familia, en casa o en la calle, con velos de colores, negros, cortos y largos. Los hombres iranís se han mostrado en las redes sociales de todas las formas posibles. Un único complemento los relaciona: el velo islámico.
Según sus defensores, "el hiyab de una mujer es el honor de su marido". Es el lema que gritan en una manifestación a favor del velo que aparece en un vídeo colgado en la página de My Stealthy Freedom.
Producido por Saman Arbabi, el vídeo muestra también una serie de anuncios en los que se compara a las mujeres sin hiyab con alimentos podridos. En una de las imágenes, una chica sin velo se dispone a subir unas escaleras que la conducirán al infierno.
Hombres vestidos con el velo islámico o hiyab protestan en las redes sociales contra la obligación de las mujeres en Irán de llevar esta prenda.
Los hombres que han participado en la campaña #MenInHijab protestan precisamente contra esta obligación moral sobre las mujeres en Irán de no poder decidir qué ropa llevar cuando salen de casa. "Odio cuando utilizan la policía moral para forzar a mi mujer a llevar el hiyab obligatorio", dice uno de los fotografiados.

ÚLTIMO DÍA SIN VELO

En otra de las fotografías publicadas, dos hombres tapados con velo enseñan una noticia de 1979 en la que los nuevos líderes de la República Islámica prometían no imponer el hiyab obligatorio. Pocos días después, ese artículo y esa promesa pasarían a ser papel mojado. El 7 de marzo del 1979, el nuevo Gobierno salido de la Revolución Islámica aprobó la temida ley.
Un día después, una gran multitud de mujeres y hombres de todas las edades y profesiones salieron a las calles de Teherán para protestar contra la nueva normativa. La fotógrafa iraní Hengameh Golestan documentó la manifestación y fue testigo del que sería el último día en que las calles de Irán verían a sus mujeres con la cabeza descubierta.
Hace un año Hengameh recordó ese momento en una entrevista en el diario 'The Guardian' con motivo de una exposición en Londres con algunas de sus fotografías.

"Si hubiéramos tenido redes sociales entonces", escriben en la publicación los dos hombres tapados con velos, "quizás podríamos haberle recordado a la República Islámica su promesa". "Quién sabe, quizás hoy no tendríamos el hiyab obligatorio", dicen ahora con la esperanza de que la campaña viral iniciada por Alinejad tenga algún efecto más allá de las pantallas de los ordenadores y móviles.
La República Islámica de Irán es el único país del mundo que obliga a todas las mujeres que pisan su territorio a cubrirse la cabeza como gesto de respeto hacia el Islam. Al tratarse de una imposición, son frecuentes las protestas, estrictamente en Internet, de chicas que exhiben su pelo al descubierto para expresar su rechazo a una norma que afecta tanto a iraníes como a extranjeras. Esta vez, han sido los hombres -maridos, padres, novios, hermanos- los que han querido mostrar su rechazo a la obligatoriedad del velo en Irán. Y lo han hecho como lo hacen ellas, en internet, porque manifestarse en la calle está totalmente prohibido, por lo que las redes sociales funcionan como plataforma y altavoz para que la población pueda manifestar la disconformidad con las estrictas normativas que regulan el país.
Así, en esta ocasión los hombres han decidido solidarizarse con las mujeres cubriéndose la cabeza con un pañuelo, tal como están forzadas a hacer ellas. Las fotos han sido publicadas en la web My Stealthy Freedom, que exhibe divertidas imágenes de varones con la cabeza cubierta con un hijab.
Tras la Revolución Islámica de 1979 las mujeres fueron forzadas a cubrirse la cabeza. Las nuevas autoridades que empezaron a regular el país hicieron exactamente lo mismo que el régimen anterior, pero en sentido opuesto. Si el Gobierno del Shah las había obligado a quitarse el velo en espacios públicos, la nueva República Islámica las forzaba a llevarlo.
La cabeza de las mujeres parece ser un asunto prioritario de los regímenes que gobiernan Irán. Y al forzarlas a llevarlo desde hace más de 30 años no ha hecho más que diluir su significado y convertirse en algo molesto para muchas féminas, que lo llevan tan abajo de la cabeza que es más el pelo que se ve que el pelo que se esconde.
Con la llegada del verano, además, la Policía de la Moral, encargada de garantizar que las mujeres visten correctamente en la vía pública, extrema su vigilancia, sobre todo en la capital. Las altas temperaturas llevan a muchas chicas a aflojarse todavía más el velo, lo que activa la alarma de estas agentes, que van a su casa para imponerles la multa correspondiente o llevárselas a comisaría.
Con esta iniciativa, los hombres están expresando su oposición a la imposición del velo, que, a su parecer, debería ser algo opcional.
Uno de los hombres que se cubre la cabeza, cuenta en la web: "Cuando estalló la Revolución Islámica, mi madre comenzó a usar el pañuelo porque era obligatorio, pese a que ella nunca creyó en él. En verano, ella debía usarlo también pese a las elevadas temperaturas que se registran en Khuzestan. Mi madre murió y a veces recuerdo que durante esos días de tanto calor, cuando regresaba a casa de comprar no tenía ni energía para hablar".
Otro hombre desliza: "Siempre me siento avergonzado por mi madre y mis hermanas. Tanto yo como mi padre estamos en contra del velo y es muy duro para ellas salir a la calle con hijab cuando hace tanto calor".
Recientemente, otra iniciativa parecida inundó las redes sociales como señal de protesta. Algunas mujeres exhibieron sus cabezas rapadas con el fin de hacerse pasar por hombres, y así no tener que llevar el pañuelo.
Aunque son corrientes minoritarias, permiten a las mujeres alzar la voz contra lo que algunas consideran una injusticia y claman para que sea una prenda opcional, y no obligatoria, acorde con las creencias religiosas de cada uno.
MAR GALLARDO /El periodico de  BARCELONA





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