Ara mateix


Cridem qui som i que tothom ho escolti.
I en acabat, que cadascú es vesteixi
com bonament li plagui, i via fora!,
que tot està per fer i tot és possible.


Miquel Martí i Pol

viernes, 2 de noviembre de 2012

Malala Yousufzai


Malala Yousufzai

Malala Yousufzai, una chica de 14 años de Mingora, en Pakistan, se convirtio en una grave amenaza para los talibanes y han atentado contra su vida. Le han pegado dos tiros, a una niña. Según los integristas, ella promueve la educación occidental, por el simple hecho de pedir que las niñas vayan a la escuela. Solo han podido herirla, pero ya han amenazado que si sale viva de este intento, lo volverán a hacer.

Mingora y todo el Valle de Swat vivieron una violencia extrema entre 2008 y 2009, cuando los talibanes dominaron la región y luego fueron expulsados por el Ejército en una dura ofensiva.

Fue en esa época cuando muchos niños, y sobre todo muchas niñas, se quedaron sin escuelas primero por la prohibición de los talibanes y luego por los intensos combates que duraron casi medio año.


“(Los talibanes) nos exigieron una y otra vez que cerráramos la escuela, pero este fue el único centro que se mantuvo abierto hasta el último día”, dice a Efe la directora de la escuela Maryam Khaleq que explica cómo pedían a las niñas que fueran a clase sin uniforme y con los libros a escondidas.

Aquella experiencia llevó a Malala, una niña de entonces once años, cuyo padre tenía una escuela desde 2002, a abrir un blog denunciando el terror que vivía y cómo ella y sus amigas se resistían a dejar los estudios.

Su osadía y la creciente celebridad que obtuvo tras conocerse la identidad de Gul Makai -seudónimo que usaba Malala Yousufzai - le valieron cada vez más amenazas hasta que se produjo el atentado. Quince niñas -y dos profesores- viajaban en una furgoneta cuando a unos 300 metros de la escuela para niñas Khushal, propiedad del padre de Malala, fueron abordadas por un par de hombres y uno de ellos disparó: “Íbamos hablando en la furgoneta tras hacer un examen cuando notamos que el vehículo paró y un hombre se acercó preguntando quién era Malala. Luego disparó y recuerdo gritos pidiendo ayuda, pero me desmayé”, dice a Efe Kainat en su casa en Mingora, en el norte paquistaní.

Kainat, que sufrió una herida en el brazo derecho, muestra una tranquilidad sorprendente si se tiene en cuenta su edad -14 años, como Malala- y el horror que vivió, pero en su familia reconocen que tiene el mismo miedo que muchas de sus compañeras: “El primer día faltó la mitad de clase, ahora aún quedan cinco o seis que no lo hacen, pero volverán”, cuenta Adya, una de las alumnas del aula de noveno grado en la que sigue vacía la silla que ocupaba Malala.

Muchas de las niñas que no han dejado de ir a clase expresan una determinación absoluta por continuar sus estudios y defienden con convicción la importancia que tiene la educación.

Para garantizar su recuperación y su seguridad fue transportada a Inglaterra, donde milagrosamente se recupera de las lesiones recibidas. Pero no podrá volver a su tierra, pues los talibanes han jurado que la próxima vez no sobrevivirá. En pleno siglo XXI, Malala se ha convertido en una desterrada por querer estudiar. “Las mujeres son la base de la sociedad y solo si pueden educarse son capaces de garantizar también la educación de sus hijos”, dice en un inglés perfecto Adya, que hace suyo el discurso que defendió su célebre compañera de clase.

Muchos ponen en la mira al Islam cuando se conocen estas medidas represivas, pero no es cierto que los talibanes ejerzan semejante control contra la mujer debido a su interpretación ultraconservadora de la ley musulmana —la Sharia— pero si bien es cierto que la mujer, aun bajo la interpretación más abierta del Islam, nunca tendrá igualdad plena con el hombre, pero tampoco una posición tan degradada como pretenden los talibanes. Las presiones económicas, sociales y culturales han exacerbado el radicalismo y el rechazo a Occidente de los talibanes, que en medio de esa crisis se abren espacio, se fortalecen militarmente y ganan cada vez más adeptos en su rechazo a EE.UU. y los modelos occidentales. El Islam, tiene poco que ver en esto. La ley talibán esta más cercana a las leyes tribales que a la religión musulmana.

No únicamente los talibanes son responsables de negar la educación a los niños. En Occidente el sistema es mas sutil, los medios de comunicación y las costumbres limitan los roles sociales entre hombres y mujeres, y muchas sociedades han experimentado una verdadera involución educativa, limitando cada vez mas los recursos a la educación en los centros públicos  elevando de manera sustancial las tasas universitarias  que traen como consecuencia el abandono escolar en secundaria y universidad.
En Occidente no es necesario matar niños a tiros, aquí, es suficiente con cambiar la legislación y la política de financiación para conseguir los mismos fines.
Fuentes
Pau Miranda / EFE
BBC/Mundo

2 comentarios:

  1. no sé qué pasó con el comentario que envié hace días, Icaria...a ver si éste entra...pues básicamente, decía que me parece estupenda sobre todo la última reflexión del artículo...efectivamente, no debemos lanzar cohetes en nuestra "civilizada" y aparentemente racional sociedad occidental porque el sistema tiene fórmulas mucho más sutiles, como bien dices, pero por ello más eficaces, de ejercer la coaación, la alienación y el oscurantismo en las mentes de nuestros educandos. Si alguna vez la educación universal fue un logro social del que el pueblo llano pudo haberse sentido orgulloso...hoy día, el sistema educativo no es más que un instrumento que el poder utiliza para adocenarnos, aborregarnos y asegurarse de generar ciudadanos sumisos y acrítico....

    ..por eso yo creo que la solución pasa por fomentar escuelas alternativas...alejadas de los cauces del Estado..por medio de cooperativas de barrio, de municipio..escuelas libertarias que eduquen de otra forma...habrá que empezar a hacer algo...o en dos generaciones, en lugar de ciudadanos tendremos autómatas...

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  2. YO tambien soy Malala..><((((º>glub ><((((º>glubb

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