Ningún hombre vendrá a buscar sus vestigios entre mis cosas.
Se han mudado a otras casas,
lejos de aquí,
a otras ciudades
todas las mujeres que he sido.
En la maceta que da a la ventana
hay oculta una llave
con que abrir la puerta.
Pero en vano girará
y en vano entrará.
Sólo paredes blancas.
Y un extraño alivio
en el aire.
María Belén Aguirre
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