Ángel Currás,
Oveyanejra, un moañés afincado en A Coruña es un creador de contenido
que ha sabido hacerse su propio hueco entre los creadores más populares de la
comunidad. Todo comenzó con un vídeo de protesta social que se viralizó y que
dio lugar a su vez a vídeos de humor con los que ha creado un estilo propio.
En redes se hace llamar Oveyanejra, ya que reconoce que tanto en su familia como en su grupo de amigos ha sido siempre "el diferente, el que vestía de manera más llamativa, el que llevaba piercings y tatuajes o el que no estudiaba".
No buscaba ser influencer, sólo expresarse,
pero la comunidad creció muchísimo: tiene más de 1,3 millones de seguidores en
TikTok y casi un millón en Instagram y millones de likes en sus vídeos. Aunque
él afirma que “no le importan los números”, admite que está orgulloso de haber
conseguido que sus vídeos lleguen a millónes de usuarios en poco tiempo.
En sus perfiles sociales hace fortaleza de las enseñanzas a las que le llevó la vida desde muy joven, ya que lamenta que perdió a su madre cuando tenía 15 años y ha sufrido acoso escolar y bullying por ser parte del colectivo LGTBIQ+. Todo eso le llevó a crear una personalidad fuerte y a usar el humor como defensa.” No lo veo con tristeza: me reinventé y convertí el dolor en algo positivo”. Es una persona polifacética que llegó a las redes casi por casualidad y sin pretensiones y puede presumir de sus facetas de psicólogo y maquillador profesional en efectos especiales y maquillaje de pasarela, pero también ahora de su labor como creador de contenido.
“Yo soy una persona muy, digamos, quejica ante
la sociedad injusta. Entonces, en noviembre de 2023, empecé a quejarme de cosas
habituales o cosas de las que la gente a lo mejor no se queja por no mojarse,
por miedo a perder un contrato, por miedo a decir su orientación política o su
orientación sexual”, explica Currás.
Comenzo con una cuenta en TikTok en la que publicaba principalmente quejas sociales para crear debate. "No esperaba éxito realmente porque no tenía una gran comunidad de seguidores ni era una persona conocida", reconoce, aunque ahora cuenta con orgullo como a los pocos días de crearse el perfil consiguió que se viralizase uno de sus vídeos. Un contenido que ha marcado un antes y un después y que llegó hasta a medios latinoamericanos.
Un vídeo viral a raíz de un hecho fortuito en
un bus urbano de A Coruña llevaron al moañés residente en A Coruña, Ángel
Currás, a alcanzar la fama en TikTok y meses después le seguiría a eso una
numerosa comunidad de seguidores en Instagram.
Comenzo realizando vídeos en su majoria
denuncias sociales. La publicación que grabó dentro del autobús urbano coruñés
de la línea 11, con parada en el centro comercial Marineda City. Aquel día,
tras entrenar en un gimnasio cercano se subió al transporte público y recuerda
que estaba sentado en los asientos reservados, pero cuando comenzó a subirse la
gente se levantó y dejó libre ese espacio para mayores y gente que lo
necesitase, algo que no hicieron unas adolescentes que también viajaban en el
bus.
Ante el hecho de que personas mayores se
tambaleaban de lado a lado del bus al tener que ir de pie, en varios casos con
dificultades para agarrarse a las barras, Ángel recriminó a las jóvenes que
cediesen su asiento, algo a lo que ellas se negaron, por lo que el creador de
contenido se lo hizo saber al conductor, que paró el servicio y redirigió la
situación mientras el moañés lo dejaba todo grabado. "Fue muy grande la
repercusión", asegura.
A pesar de que su cada vez más creciente éxito en redes ha sido inesperado, asegura que siempre confió en sí mismo: "Sabía que algo iba a pasar pero no tan guay, tan pronto ni tan grande". Psicólogo de profesión, técnico en maquillaje profesional y drag queen en sus tiempos libres, para Currás es imprescindible que todo el que no encontró su lugar, lo haga en sus redes. Explica que durante su adolescencia sufrió problemas de acoso escolar en el instituto, coincidiendo también con la prematura muerte de su madre. “Mi misión es ser la voz de mucha más gente que está igual que yo y que se calla por valores, ideologías, familia, trabajo...”
Sobre sus primeras publicaciones, matiza que
decidió cambiar un poco el registro porque su novio bromeaba con que solo le
iban a conocer por quejarse tanto. Luego derivó todo en el humor y se trasladó
a Instagram, aunque mantuvo las dos redes. "Doy todo de mí y lo que al
final busco es que la gente se sienta identificada conmigo cuando me vean en
las redes, que me consideren como alguien transparente que no falta al respeto
a nadie ni permite que se lo falten y que hace humor", aclara. "Conseguí
mucho más de lo que esperaba y ahora tengo metas y objetivos más grandes al ver
que conseguí tanto sin buscarlo. Ahora sí lo busco, la ambición crece",
argumenta.
“Creo que, en el fondo, todos tenemos una historia que nos marca. En mi caso, elegí reírme, brillar y hacer de esa diferencia mi bandera. Por eso mi contenido tiene siempre ese punto de ironía y color, incluso cuando hablo de temas seriós”.
Sus vídeos de "la frase en gallego de
hoy" con surrealistas traducciones llenas de retranca de frases en gallego
al castellano, tuvieron su inspiración en una joven que vio por redes que
traducía supuestamente frases del finés al castellano, hasta que un día hizo
las comprobaciones de lo que ella decía y se dio cuenta de que daba como
significado lo que a ella le interesaba para su exitoso contenido.
"No hago traducciones literales, sino con
retranca. A la gente le empezaron a hacer gracia y fue como un boom",
afirma.
A raíz de estos vídeos, hubo voces que le
llegaron a acusar de "paletizar el gallego", sobre todo por parte de
otros creadores de contenido. Fueron objeto de polémica también algunas
colaboraciones suyas con la marca gallega Rei Zentolo, famosa por sus camisetas
y merchandising con frases en gallego.
"He llegado con el gallego, sea con
retranca o sin ella, a más gente que otros que lo hablan todos los días. Trato
de llevar el idioma al humor, a despertar la risa", apunta.
Oveyanejra considera que "el hate es
engagement gratuito" y sentencia que "haters gonna hate"
("Los que odian van a odiar" en castellano). Los haters no son algo
que al creador de contenido le preocupe, sino que deja claro que "tengo
unas habilidades y armas sociales que hacen que un comentario de una red no me
importe". En esta línea, subraya que no contesta a los comentarios porque
opina que "si contestas les das lo que quieren".
Tienen mucho exito sus comentarios sobre
videos cases en venta. Currás indica que "muchas veces parece un trabajo
fácil encontrar algo que te de la clave para diferenciarte con los
vídeos", pero él considera que lo consigue en parte gracias a otros
creadores de contenido con los que se relaciona. "Influenciarse de personas
originales y estar rodeado de personas de este tipo en tu día a día es lo que
marca la diferencia", matiza.
Para él, "la importancia en las redes
sociales está en encontrar un nicho y que la gente se identifique
contigo": "La gente está cansada de ver vidas perfectas, fama y
dinero de muchos perfiles". Por su parte, defiende que "si eres
transparente, te muestras tal y como eres y eres sencillo y simple, a veces
gana más que eso demasiado pensado o perfecto".
"Se generarán metas más grandes y mantengo
la ambición sana de querer seguir sacando sonrisas y llegar cada vez a más
gente", cuenta, a la vez que se plantea crear un monólogo que presentar
este año en el que se entremezclen los traumas y la ansiedad con la risa, por
ejemplo.
Compagina las redes sociales con la prevención del acoso escolar. En la parte
de psicología trabajo en ADAFAD y, en colaboración con la Fundación María JoséJove, impartimos charlas a colegios en las instalaciones de la propia Fundación.
El objetivo es que los chicos y chicas que sufren acoso no se sientan solos y
aprendan estrategias para afrontarlo.
Su rutina diaria no es la de una persona común
con un trabajo de oficina con horarios cerrados, sino que concreta que comienza
sus jornadas temprano paseando a su perra, a lo que sigue después hacer deporte
o caminar varios kilómetros si es posible, porque alega que "las redes te
llevan a estar parado grabando" y no quiere ser sedentario.
El resto de la jornada dedica varias horas más
a sacar a su perra e intenta cuadrar sus tareas con la vida laboral de su
novio, para así poder compartir juntos el tiempo libre mutuo. Entre medias,
realiza colaboraciones sobre todo con estudios de tatuajes de distintos sitios
de Galicia, lo que le obliga a desplazarse habitualmente, además de acudir a
eventos por la comunidad o en Madrid.
"Me gusta mucho mi rutina porque ningún
día es igual al anterior y a veces pienso que me gustaría tener horarios más
estipulados, pero debido a lo que me dedico tengo que cambiarlos todo el
rato", subraya, mientras se muestra feliz.
Asimismo, sobre las diferencias de manera de
ser entre la persona real y la que se ven en pantalla que le achacan a
numerosos creadores de contenido, tanto Oveyanejra como su manager coinciden en
que este no es su caso. "Me siento igual dento y fuera de la
pantalla", sentencia el moañés, que prefiere agradar más en persona que
ser súper gracioso en redes sociales. "Hay a quienes sorprende que siempre
esté haciendo el parvo, que sea abierto y hablador, y a veces no soy consciente
de esa imagen que proyecto", asegura, a la vez que manifiesta que
"mostrar todo tu ser en redes sociales puede llegar a resultar peligroso
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