Ara mateix


Cridem qui som i que tothom ho escolti.
I en acabat, que cadascú es vesteixi
com bonament li plagui, i via fora!,
que tot està per fer i tot és possible.


Miquel Martí i Pol

sábado, 9 de septiembre de 2017

La Cantata Popular Santa María de Iquique


Los acontecimientos que culminaron en la trágica matanza de la Escuela Santa María de Iquique, el 21 de diciembre de 1907, instituyeron unos de los hitos más emblemáticos del movimiento obrero chileno.
En 1907 miles de mineros chilenos fueron a la huelga contra las brutales condiciones de opresión y explotación. El gobierno y la patronal, ante la negativa de los huelguistas a volver al trabajo, asesinaron a 3.600 obreros y sus familias.
Este suceso se convirtió en un símbolo de la lucha de clases y de la brutalidad de la clase dominante, transformándose en una referencia para muchos intelectuales y también para los artistas que lo transformaron en cantata popular, la cual se conserva en la memoria del pueblo trabajador chileno.
Corría el año 1907 y la ciudad de Iquique, al norte del país , se hallaba sacudida por una serie de conflictos debido a la fuerte devaluación del peso y el aumento de precios. En este contexto, el 10 de diciembre, estalla la huelga salitrera en la oficina San Lorenzo, propagándose rápidamente a todo el cantón de San Antonio.


Cinco días después, una columna de más de dos mil obreros - entre ellos trabajadores peruanos, bolivianos y argentinos- junto a sus familias, hartos de las condiciones de trabajo esclavizantes, marchó a Iquique para exigir mejoras salariales y laborales. Caminaron con la firme decisión de permanecer en la ciudad hasta que las compañías salitreras - de capitales ingleses- dieran respuesta a sus peticiones.

Muchos gremios de Iquique se sumaron al movimiento huelguístico. Todos los cantones salitreros fueron al paro y, periódicamente, cientos de mineros llegaban a la ciudad. Los huelguistas oscilaban entre 15 mil a 23 mil personas, lo que implicó que tanto las actividades del puerto, como la producción minera de toda la región, quedaran paralizadas por completo.
El rechazo de las compañías a negociar mientras los mineros no volvieran trabajo, hizo que la intervención del Estado fuera sanguinaria. El intendente Carlos Eastman decretó restricciones a la libertad de tránsito y ordenó a los mineros y sus familias a abandonar Iquique el 21 de diciembre, amenazando con aplicar la fuerza de ser necesario. El gobierno ya había lanzado la advertencia y apostado una numerosa tropa de línea y tres buques de guerra.
Ante la negativa de los huelguistas a desalojar la Escuela Santa María, en donde permanecían desde hacía una semana, el 21 de diciembre, el general Roberto Silva Renard ordenó a sus tropas abrir fuego en contra de la multitud. Más de 3. 600 obreros y sus familias fueron asesinados y los sobrevivientes fueron enviados de regreso a las oficinas o subidos a un barco rumbo a Valparaíso.
Luego de la Matanza las autoridades dispusieron el cierre de periódicos populares como El Pueblo Obrero y El Trabajo, con el objetivo de acallar las denuncias de los trabajadores e impedir la difusión de ideas revolucionarias.
En la pampa se desplegó un orden represivo tendiente a imponer el orden social y evitar el surgimiento de nuevos movimientos de protesta. Las autoridades de gobierno dispusieron un sistema de control y represión que se extendió a otras localidades como Antofagasta.
En 1920 el movimiento obrero disminuyó sus movilizaciones y redefinió sus estrategias. Obtenidos logros como la promulgación de las leyes sociales y el Código del Trabajo entre 1925 y 1931, algunos sindicatos y federaciones optaron por el sistema de representación a través de partidos políticos.



cantata popular 

"La cantata", nombre con el que se le conoce popularmente, es una de las principales obras musicales en la historia de la música popular chilena. es una de las obras musicales emblemáticas de la Nueva Canción Chilena. En ella se fundieron elementos musicales propios del folclor más elementos de la música docta y un contenido de denuncia social, que configuraron un disco conceptual cuyo género sería reconocido en el tiempo como "cantata". En esta relación entre música docta y popular folclórica tuvo importante injerencia el compositor Sergio Ortega, quien también realizó trabajos conjuntos con Quilapayún e Inti Illimani, conjunto que interpretó su obra, compuesta junto a Luis Advis, Canto al programa. Por otra parte, las obras de largo aliento, con un concepto central, tuvieron expresión en composiciones como Oratorio para el pueblo, de Ángel Parra, y Sueño americano, de Patricio Manns.
Quilapayún

Los orígenes de la cantata Santa María se remontan al año 1968, cuando en los primeros meses el compositor Luis Advis escribió una serie de veinte poemas luego de un viaje a Iquique. A fines del mismo año, Advis fue requerido por el Instituto de Teatro de la Universidad de Chile para que escribiera la música de la obra de Isidora Aguirre, Los que van quedando en el camino, que trataba sobre una matanza de campesinos. Fue este el principal antecedente inspirador para la posterior composición.

Luis Advis
En 1969 Luis Advis conoció al conjunto Quilapayún y en noviembre del mismo año compuso la obra, basada en aquellos poemas, en su experiencia para la obra de teatro y apoyándose en el libro Reseña histórica de Tarapacá. La temática trataba sobre una matanza ocurrida en la Escuela Santa María de Iquique en 1907. Contactó al conjunto, les facilitó el texto, y luego de aplicados ensayos estuvieron listos para presentarla a mediados del año 1970.

El estreno de la Cantata Popular Santa María de Iquique se realizó en agosto de 1970, en el marco del 2° Festival de la Nueva Canción Chilena, realizado en el entonces llamado Estadio Chile, actual Estadio Víctor Jara. La interpretación estuvo a cargo del grupo Quilapayún y la narración, en la voz del actor Marcelo Romo. Un mes antes la habían grabado para el sello Dicap con la voz de Héctor Duvauchelle, versión que sería la más conocida. Posteriormente fue interpretada, en variadas oportunidades, con la voz del también actor Roberto Parada.

Debido a la gran carga política que contenía, las copias de la Cantata fueron requisadas y destruidas con la instauración del Régimen Militar de Chile, instalado en el poder tras el golpe de estado del 11 de septiembre de 1973 que derrocó a Allende. Quilapayún debió partir al exilio a Europa,

Con el retorno de la democracia, Quilapayún regresa a Chile. El 1 de noviembre de 1997, en un histórico concierto, Quilapayún interpretó la Cantata en la oficina salitrera Santa Laura, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En el concierto participaron Daniel ValladaresRodolfo ParadaPatricio WangHugo LagosGuillermo García y Hernán Gómez como miembros de Quilapayún, más la chelistaGabriela Olivares y Héctor Noguera como relator. En 1999, la división gubernamental de Cultura y la SCD publicaron una colección de partituras de canciones chilenas, donde incluyeron la Cantata.
En 2007, en la conmemoración del centenario de la matanza que dio origen a la cantanta, se lanzaron varias nuevas interpretaciones de la obra. Una de ellas fue en la actual Escuela Domingo Santa María, en donde la interpretó el grupo la Trova de Iquique y el relator fue el profesor Mario Villalba Pedreros

La Cantata está estructurada en dieciocho partes, que incluyen cinco relatos sin musicalización, un preludio y tres interludios sólo con la presencia musical, dos pregones y siete canciones, cuyos ritmos e instrumentalización varían notablemente para dar énfasis al tema tratado en cada canción



Fuentes



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