Ara mateix


Cridem qui som i que tothom ho escolti.
I en acabat, que cadascú es vesteixi
com bonament li plagui, i via fora!,
que tot està per fer i tot és possible.


Miquel Martí i Pol

martes, 4 de octubre de 2016

Discurso sobre la táctica (1989) - Rosa Luxemburgo

Han afirmado: Lo que se dice de la meta final representa un hermoso pasaje de nuestro programa, que sin duda no debemos olvidar, pero que no tiene ninguna relación directa con nuestra lucha práctica. Puede incluso que haya cierto número de compañeros que opinen que un debate sobre el objetivo final es una discusión académica. Declaro que, al contrario, no hay para nosotros, en la medida que somos un partido revolucionario proletario, ninguna cuestión más práctica que el objetivo final. Pensadlo: ¿En qué consiste, de hecho, el carácter socialista de nuestro movimiento? La lucha práctica propiamente dicha se divide en tres partes principales: la lucha sindical, la lucha por las reformas y la lucha por la democratización del Estado capitalista. ¿Acaso estas tres formas de lucha son, hablando en propiedad, algo propio del socialismo? ¡Desde luego que no!

Tomemos ante todo el movimiento sindical. ¡Ahí tenéis a Inglaterra! En ese país, el movimiento sindical no sólo no es socialista, sino que en parte incluso es un obstáculo para el movimiento socialista. En lo que se refiere a las reformas sociales, los «socialistas de cátedra», los socialistas nacionales y otros de la misma calaña también las preconizan. En cuanto a la democratización, no hay en ella nada que no sea específicamente burgués. La burguesía ya había inscrito en sus banderas la democracia antes que nosotros. ¿Qué es entonces lo que hace de nosotros, en nuestra lucha cotidiana, un partido socialista? Solamente la relación de estas tres formas de lucha práctica con nuestra meta final. El objetivo final es lo único que da su espíritu y su contenido a nuestra lucha socialista y hace de ella una lucha de clase. Y, en contra de lo que dice Heine, al decir meta final no debemos entender tal o cual representación de la sociedad futura, sino aquello que debe preceder a cualquier sociedad futura, es decir, la conquista del poder político.

 Rosa Luxemburgo
Discurso de sobre la táctica en el Congreso de Stuttgart de 1898.

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