Ara mateix


Cridem qui som i que tothom ho escolti.
I en acabat, que cadascú es vesteixi
com bonament li plagui, i via fora!,
que tot està per fer i tot és possible.


Miquel Martí i Pol

martes, 12 de enero de 2016

Siete días de enero - 39 años de los asesinatos de Atocha.




En las últimas semanas de 1976 y a lo largo del mes de Enero de 1977, se produjeron numerosos actos de violencia que iban a condicionar el pulso del proceso democrático. Atentados que parecían encaminados a cumplir un objetivo predeterminado, al dirigirse contra colectivos cada vez más significativos y opuestos al régimen de Franco: contra ciudadanos y ciudadanas demócratas, trabajadores, abogados, contra los partidos y organizaciones más comprometidos con una idea de ruptura política, que parecía fundamental en 1976 y 1977.


El 24 de enero de 1977 en un despacho de abogados laboralistas situado en el número 55 de la calle Atocha de Madrid fueron asesinados cuatro abogados y un sindicalista dejando heridos a cuatro abogados más. Todos eran miembros del Partido Comunista (PCE) y de Comisiones Obreras(CCOO). Fue una operación de la extrema derecha con vinculación con los sectores más extremistas de los Servicios del Estado, que buscaban provocar a los comunistas y la posterior reacción del Ejército con el fin de nuevamente implantar una dictadura militar.

Los terroristas llamaron al timbre del piso entre las 22:30 y 22:45 hora. Al parecer, iban en busca del dirigente comunista Joaquín Navarro, Secretario General del Sindicato de Transportes de CCOO en Madrid, convocante de unas huelgas anteriores que, en buena medida, desarticularon la que llamaban mafia franquista del transporte. Al no encontrarlo, ya que había salido un poco antes, decidieron matar a los presentes. Eran dos jóvenes con armas de fuego con quienes iba una tercera persona, encargada de cortar los cables del teléfono y registrar los despachos. Esa misma noche, personas desconocidas asaltaron también un despacho del sindicato UGT, que se hallaba vacío.

Fue un atentado muy violento, que incluso fue visto también como una exageración por personas con vínculos ideológicos o políticos con la extrema derecha. Un atentado que puso de manifiesto el papel especial que jugaron los abogados laboralistas en aquel tiempo de transición


 Fallecieron los abogados:
 el sindicalista 
Resultaron gravemente heridos:


Manuela Carmena actual alcaldesa de Madrid y  jurista, abogada laboralista y cofundadora de Jueces para la Democracia,  debía estar como siempre trabajando en el número 55 de la calle Atocha de Madrid. Pero su compañero Luis Javier Benavides (tiroteado horas después) le pidió un intercambio de despacho para una reunión. Horas antes del atentado, Manuela y Javier Sauquillo (otra de las víctimas) se despedían sin saberlo.


"Empezamos a oír sirenas y pensamos que había sucedido algo en la pensión que había debajo del despacho, les llamamos por teléfono y al no cogerlo nos extrañamos. Fuimos a ver qué pasaba y ya en la calle el dueño de un bar nos advirtió 'iros todos, acaban de matar a vuestros compañeros y vienen a por todos vosotros'", recuerda la alcaldesa de Madrid.

Cuando llegaron al despacho laboralista las autoridades ya se habían llevado los cuerpos de sus compañeros y toda la escalera estaba manchada de sangre. "Yo tenía que haber estado allí, después se comprobó que cuando yo salía del despacho los asesinos ya estaban arriba".

El 26 de Enero  se instaló la capilla ardiente en el mismo Salón de Plenos del Colegio, de Abogados de Madrid, gracias a diferentes negociaciones colegiales, tanto con su Equipo Decanal, como con colectivos progresistas de letrados del Colegio de Abogados de Madrid

Al entierro de las víctimas de Atocha asistieron más de cien mil personas. Fue la primera manifestación multitudinaria de la izquierda después de la muerte del dictador Franco, y transcurrió en silencio y sin incidentes. Le siguieron importantes huelgas y muestras de solidaridad en todo el país, además de un paro nacional de trabajadores el día después del atentado. En estas muestras de fuerza se dio la paradoja que las fuerzas de seguridad incluso protegieron a los miembros de un partido todavía ilegal.

. El Tribunal que dictó sentencia el 4 de marzo de 1980 consideró que los procesados Francisco Albadalejo (secretario del Sindicato Vertical del Transporte Privado de Madrid y vinculado a FE de las JONS), José Fernández Cerrá, CarlosGarcía Juliá y Leocadio Jiménez Caravaca constituían un "grupo activista e ideológico, defensor de una ideología política radicalizada y totalitaria, disconforme con el cambio institucional que se estaba operando en España". El fallo condenó a José Fernández Cerrá y Carlos García Juliá a un total de 193 años a cada uno de ellos, y a Francisco Albadalejo, a un total de 73 años

Manuela Carmena siente que con la detención de los asesinos se hizo justicia a medias. Nunca se llegó a destapar quién ordenó el crimen y "en el proceso judicial se cometieron varias irregularidades que llevaron por ejemplo a la huida de uno de los asesinos". Asegura que no tiene sentido revisar el proceso. Ella misma pudo participar en la revisión de la condicional de uno de los condenados pero se negó porque "no podía ser objetiva".

El atentado de Atocha fue un golpe contra el corazón de la transición. El propio despacho de Atocha era un símbolo especial en la lucha antifranquista y de asesoramiento a las trabajadoras y trabajadores; como también lo eran muchos otros despachos en Madrid, Barcelona y otras ciudades; eran islas de libertad donde los movimientos obrero y ciudadano fueron desarrollándose, preparando la que iba a ser inmediata incorporación a la vida pública en los procesos de legalización legalizaciónEn febrero el gobierno de Adolfo Suárez ya habían comenzado a legalizar otros partidos como el PSOE o el PNV. . En abril se legalizó al PCE, el día conocido como Sábado Santo Rojo, por ser sábado de la Semana Santa, festividad católica para así aprovechar y mitigar parte de la oposición política y militar en vacaciones.



Para Manuela Carmena el consuelo más grande es pensar que ella y sus antiguos compañeros fueron pioneros del derecho laboralista en España. Lograron en muerte y en vida terminar con una parte de la Dictadura


Juan Antonio Bardem rodó la película  7 días de enero en 1979 Reconstrucción de el atentado de un grupo de ultraderecha contra un despacho de abogados laboralistas de la calle Atocha, vinculados al Partido Comunista, en el que murieron cuatro letrados y un administrativo y quedaron malheridos otros cuatro abogados.  y fue el suceso más grave ocurrido en la llamada Transición española.


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