Ara mateix


Cridem qui som i que tothom ho escolti.
I en acabat, que cadascú es vesteixi
com bonament li plagui, i via fora!,
que tot està per fer i tot és possible.


Miquel Martí i Pol

viernes, 18 de octubre de 2013

Buen Camino, peregrino!

foto  C. Icaria


El Camino de Santiago es una ruta que recorren los peregrinos procedentes de todo el mundo para llegar a la ciudad de Santiago de Compostela, donde se veneran las reliquias del apóstol Santiago el Mayor. Durante toda la Edad Media fue muy concurrido, después fue ligeramente olvidado y en la actualidad ha vuelto a tomar un gran auge. Fomentando una serie de contactos e intercambios en el campo religioso, y cultural a lo largo de toda Europa.

foto  C. Icaria

La peregrinación la forma más difundida de devoción. Roma, Jerusalén y Santiago de Compostela serán los destinos más importantes. En el catolicismo de la Edad Media se distinguían tres clases de peregrinos:
1. Romeros, aquellos que iban a Roma. 
2. Palmeros, aquellos que iban a Jerusalén. 
3. Peregrinos propiamente dichos, aquellos que iban a Santiago de Compostela
    

    

Sarria-Ferreiros  13.3km.



 
Para la gran mayoría de peregrinos, la zona de Sarria supone el punto de partida en su aventura hacia Santiago de Compostela. Está situada a 120 Km. cumpliendo el requisito de los 100 Km. necesarios (a pie) para conseguir “la Compostela”, por lo que la situación es perfecta para el inicio de su andadura.

La etapa de Sarria – Fereiros no entraña dificultad alguna, Avanzamos por la Galicia más rural, entre prados y frondosos bosques de robles y castaños, cruzando numerosas parroquias y abundantes falsos llanos y subidas, que impiden mantener un ritmo constante



foto  C. Icaria




Una vez en Sarria validadamos la credencial del peregrino para poner los sellos correspondientes. Con más de 100km y 6 días por delante, iniciamos el camino, de la única manera posible:un pie delante de otro y caminar, al principio con la inseguridad si el camino esta bien señalizado y si podremos soportar el trayecto, y de que forma lo finalizaremos.

Nos cruzamos con una mujer que lo primero que hizo fue decirnos con acento francés: “Buen Camino!” una expresión que a partir de este momento nos acompañará durante todo el trayecto.


Hoy el recorrido es corto, pero a pesar de nuestra preparación también, asoman los primeros dolores en las piernas, justo cuando descubrimos un edificio moderno, con salas de grandes ventanales, es el albergue de Ferreiros, inaugurado hace un par de años. Una vez en el dormitorio con literas, sufro un fuerte dolor debido al agarrotamiento de los músculos de las piernas, se me ocurre pensar ¿Qué hago yo aquí? … Suerte que un buen caldo gallego ayuda en la recuperación.
En el comedor vemos a un hombre mayor, que camina de forma cansina, se sienta delante de una mesa, mira unos mapas y escribe en su libreta algunas anotaciones. En otra mesa un grupo de cuatro franceses, jubilados, con tiempo para estar por aquí en esta época del año.


En el dormitorio nos encontramos a la mujer que conocimos durante el camino, me cuenta que salió desde Francia, hace casi dos meses que camina, ya tiene ganas de llegar.
 

foto C. Icaria

Ferreiros – Ligonde  25.06km


        


Se trata de una etapa que se encuentra fraccionada por la sierra de Ligonde. Hasta ese punto se supera un desnivel de 335 metros pero se pasa con relativa facilidad. La mayor dificultad se  encuentra en un repecho exigente a la salida de Castromaior. La sierra de Ligonde a su vez divide las cuencas de los ríos Miño y Ulloa y los concellos de Portomarín y Monterroso

A lo largo de la etapa, existen buenos ejemplos de iglesias románicas, e incluso fuera del itinerario del camino pero muy recomendable, la “iglesia románica del Salvador “situada en Vilar de Donas, uno de los ejemplos más típicos del románico gallego.
 
foto  C. Icaria

Sin necesidad de despertador, casi todo el mundo se pone en marcha antes del alba, cada uno a su ritmo, salimos con la luz de las linternas y mientras caminamos va amaneciendo. Es una sensación extraña ir descubriendo el paisaje entre las brumas de la mañana.
 
Encontramos una pareja, padre e hija que también están haciendo el camino, entramos juntos en  Portomarín en medio de una intensa niebla, aprovechamos para hacernos unas cuantas fotos y compartimos un rato de camino y charla.
 
foto  C. Icaria
 
foto  C. Icaria
Después de varias horas de caminar, decidimos parar a descansar en un bar. En una mesa, bajo la sombra nos reconoce el hombre mayor del albergue, continua escribiendo sus notas en un cuaderno gris, al vernos se alegra y nos saludamos efusivamente. El bar esta lleno de peregrinos: un grupo de ciclistas que llevan una semana en el camino desde Burgos,  los cuatro franceses del día anterior, una joven brasileña que habla con dos jóvenes andaluces, ella es de Brasil, pero les dice, que su familia es de Almería.


Llegamos al albergue en Ligonde, es un albergue especial, es una casa típica gallega antigua al cuidado de un grupo católico que cuenta con hospitaleros voluntarios, nos ofrecen cama y cena a cambio de nuestra voluntad.  Por la tarde nos dan la oportunidad de ver una película sobre la vida de Jesús e intercambio de experiencias, pero nos encontramos muy fatigados y preferimos descansar mientras nos damos masajes y nos relajamos a la sombra de los árboles.




foto  C. Icaria
La cena es obligatoria hacerla en común alrededor de una larga mesa para poder conocernos mejor, tanto a los hospitaleros que cambian cada semana, como al resto de peregrinos allí reunidos. Así nos encontramos de nuevo con la chica brasileña, también un joven italiano, un hombre de sesenta años suizo, una joven rumana que estudia castellano, una pareja de hermanas catalanas que finalizarán el camino en Finisterre. Fue una velada muy particular


 

Ligonde – Melide  18.8km


Desde la sierra se suceden varios toboganes muy típicos en Galicia hasta la llegada a Palas de Rei. Como curiosidad, este tramo Ligonde-Palas estuvo protegido desde 1184 durante siglos por los caballeros de la Orden de Santiago.
Entre Casanova y Leboreiro entramos en la última provincia del camino: A Coruña.
Finaliza la etapa en la ciudad de Melide; obligatorio probar el excelente pulpo a la gallega, acompañado del genuino ribeiro, que sirven en la archiconocida pulpería Ezequiel.


Salimos de Ligonde justo para encontrar los incipientes rayos de sol en los primeros kilómetros del camino. La espesa niebla nos acompaña como cada mañana.

 

foto C. Icaria
Cerca de Palas de Rey encontramos al ingles del primer día. Al vernos nos damos un abrazo, sin cruzarnos apenas palabras parece que nos conozcamos de hace tiempo, tal vez el tener un objetivo en común. Aminora su marcha para poder hablar un rato con nosotros. Nos cuenta que se llama Arthur, es un escocés de  Edimburgo , está jubilado, y tenia ilusión por hacer este recorrido que es muy popular en su país. Los turistas vienen para hacer el camino se interesan por la cultura de este país y no solo por la playa y el sol

Arthur decide parar a descansar un rato, pero nosotros preferimos continuar unos cuantos kilómetros.
foto C. Icaria
Pronto nos avanza a paso rápido un peregrino con pantalón, camisa y gorro blancos, camina solo a buen paso con auriculares en los oídos y casi gritando "effort célibataire non de douleur, pas de douleur ".Todo un personaje.
 
 

Pasado un puente nos encontramos con una sorpresa, un coche que se quedó clavado por culpa del barro. El conductor nos pide ayuda, y nos disponemos a echarle una mano. A medida que van pasando otros caminantes se van uniendo para  intentar sacar el coche del barrizal: primero un ciclista francés, que no duda en bajar de la bicicleta, después Paco y Laura, el padre y la hija que conocimos en Portomarin y detrás de ellos Yolanda y María, las dos hermanas con las que coincidimos la noche anterior en el albergue de Ligonde, i alguien más. Todos estábamos cansados pero nadie escatimó  esfuerzo para conseguir sacar el coche del barrizal. Manuel, el conductor del coche nos invitó en un bar cercano, donde pudimos tomar unas cervezas y comentar que tal vez compartir fatigas y un objetivo común nos desarrolla a todos el espíritu solidario en el camino.


 

foto C. Icaria
Llegamos al albergue de Melide, después de la ducha, sesión de masajes y relajación estirados sobre el césped, tomamos el sol, mientras a lo lejos se ve el humo de un incendio, uno más de los que azota esta región cada verano “…y, suerte que ha sido un verano húmedo…” nos comentaba la responsable del albergue…
 
Descansados salimos a ver la iglesia románica de Melide, allí un señor mayor, muy amable nos comentó las características de la iglesia, también nos dijo que era escribidor, que no escritor, que publica en una web de EEUU donde tiene sus libros y nos hablo mucho del camino. Es un gallego orgulloso de su tierra, del camino y la gente que lo cruza. Lástima que, primero él, y ahora sus hijos tienen que salir de aquí para labrarse un futuro.


Pulpo, lacón, vino de Ribeiro y unos orujos nos ayudaron a descansar bien esta noche.


 

Melide – Calzada   32km


 


En Melide y Arzúa enlazan los Caminos Primitivo y del Norte, se encontrará con mayor afluencia de peregrinos en estos últimos tramos del camino.
 
Aunque no hay ninguna subida relevante, la etapa es un continuo subir y bajar, para salvar los numerosos arroyos que corren transversales a nuestra marcha. 2,8 km antes de Arzúa esta Ribadixo da Baixo; bucólico conjunto formado por el río Iso, el puente medieval, y el antiguo hospital medieval de peregrinos ahora rehabilitado como albergue por la Xunta. Una opción a considerar.

 
foto C. Icaria

Temprano, muy temprano, sobre las 5:45h de la madrugada nos despierta el grupo de franceses con los que compartimos literas. El ruido de sus bolsas y las luces de sus linternas nos impiden dormir a todos, excepto a la muchacha brasileña de ascendencia almeriense, que duerme plácidamente.


foto C. Icaria
Nos levantamos con la idea de guardar todas las cosas y no perder nada como ya nos sucedió en Ligonde, donde extraviamos una funda de tela para guardar ropa. Normal!


Como cada día salimos antes que el sol, con el fresco y la niebla de la mañana. Pronto entramos en un bosque de castaños y pequeños arroyos. Nos detenemos en un puesto improvisado de venta ambulante de fruta, agua y café a precios caros, pero es la ley de la oferta y la demanda, la otra cara nada mística del camino, un camino que cada vez se ve más un camino de negocio como salida para una tierra de emigración como es Galicia.
foto C. Icaria


En Castañeda paramos para sellar la credencial de peregrinos y nos encontramos con el chico italiano del albergue de Ligonde, al vernos saca de su mochila la funda de la ropa que habíamos perdido y nos dice “es vuestro, lo olvidasteis en Ligonde”. Compartimos, una vez más, un trozo del camino. Paolo, es de Genova y nos explica que también quedó sorprendido por el trato en el albergue. Vivimos en una sociedad en la que no estamos acostumbrados a la generosidad y a que nos ofrezcan algo solo por la voluntad, por ayudarnos a continuar el camino. Somos de diferentes países pero participamos de la misma cultura.
foto C. Icaria

Paramos en Arzúa para comer un poco de queso de la zona, lacón, pulpo y mucho albariño. Arzúa es una ciudad grande y final de etapa para muchos peregrinos, pero nosotros decidimos continuar 6km más y llegamos a Calzada, con el cansancio estos 6km se hacen cada vez mas duros, se plantea la eterna disputa entre el cuerpo que dice que no puede dar un paso mas y nuestro espíritu que nos anima a continuar, buscar más lejos el punto de fatiga. Al final del bosque encontramos un letrero que para llegar al albergue tenemos que desviarnos del camino  600mts,! tal vez los 600mts más duros de todo el camino!.  
foto C. Icaria
En el albergue nos encontramos con Arthur acompañado por una mujer inglesa que ha conocido en estos días, mas tarde llegan las dos hermanas catalanas camino de Finisterre, nos alegramos como si se tratara de viejos conocidos que hace tiempo no vemos.

Compartimos habitación con un canario que quiere ir a dormir temprano para madrugar con la intención de llegar a Santiago al día siguiente, solo quedan unos 35km, que nosotros pensamos hacer en dos etapas 





 

Calzada - Lavacolla   23 km


 


En general la etapa transcurre por caminos de tierra, con tramos por secundarias y por sendas cercanas a la N-547 que quizás sea la compañía menos agradable.

Para los más ansiosos que quieran hacer una sola etapa hasta Santiago, deben de saber que restan cerca de 35 Km. y es una alternativa poco recomendable, siendo lo más lógico dividir el tramo en dos. La situación de Lavacolla para hacer noche, nos sitúa a buena distancia, para levantarnos temprano y llegar a la Misa del Peregrino que se oficia diariamente a las 12 en la catedral de Santiago. Otros peregrinos prefieren caminar algunos kilómetros mas para llegar a Monde de Gozo y disfrutar de las vistas de Santiago de Compostela
 

Sobre las 3 de la mañana nos despierta nuestro compañero de habitación, intenta vestirse con sigilo, pero consigue que todos le deseemos “Buen camino”. Intentamos dormir tres horas más y salimos todavía de noche, cruzándonos con más peregrinos.
 
foto C. Icaria
Paramos para desayunar una buena empanada de berberechos y cerveza “estrella Galicia” y mientras descansamos, pasa la muchacha brasileña de familia almeriense acompañada por un joven, compartimos bebida y descanso, después cada uno a su ritmo

La etapa de hoy es larga, pero por suerte Lázaro nos acompaña durante un tramo. Lázaro es un guía profesional que recorre el comino con peregrinos, la mayoría extranjeros que lo contratan para darles soporte, les busca hoteles fuera de la ruta, les proporciona un servicio de asistencia para transportar las mochilas, y ayuda en general. Lázaro y otros compañeros recorren el camino unas dos veces al mes, en distintos tramos. Nos da consejos sobre el calzado, nunca debe ser nuevo, explica lo importante que es la preparación física, pero también la mental, para hacer el esfuerzo y conseguirlo, la estrategia para preparar la mochila, que no pese mas del 10% de nuestro peso, como máximo 10kg, claro que son cosas que no deben hacer sus clientes, a ellos les facilitan lo necesario y como ya he comentado, les trasladan sus mochilas de hostal en hostal, los clientes solo deben poner la constancia en hacer el camino.
foto C. Icaria
Lázaro es un joven gallego, le gusta su trabajo por tener la oportunidad de dar a conocer su tierra y su cultura a otras personas. Se lamenta de que en las escuelas no se potencie el gallego ni la cultura gallega desde las instituciones. Esto me recuerda la conversación con “el escribidor” de Melide, “…los Reyes Católicos terminaron con el Galleguismo y nos impusieron nobles castellanos…” Los agravios vienen de lejos.

Pasamos junto al aeropuerto de Santiago y nos cruzamos de nuevo con el caminante francés que habla solo, pero esta vez nos saluda y continua su marcha.

Nos encontramos con un hombre de Toledo que está haciendo el camino desde Oviedo, por el camino primitivo. Cuenta que es muy bonito pero más duro que el francés, éste lo hizo hace un par de años. Actualmente está en paro y se encuentra en un mal momento personal, y hacer el camino le ha permitido pensar, reflexionar, tranquilizarse y ver otras salidas en la vida. Nos dice que todos buscamos algo en el camino y es importante encontrarlo.


foto C. Icaria
 
 Por fin llegamos a Lavacolla, en esta zona ya no hay albergues, solo el de Monte de Gozo a 5km de Santiago, así que esta vez dormiremos en un hotel, tenemos ganas de dormir en una cama con sabanas y disponer de nuestra intimidad.

foto C. Icaria
Después de la ducha, la sesión de masajes y la siesta salimos a pasear por el pueblo, estamos a tan solo 10Km del final, casi comenzamos a sentir nostalgia del viaje.

Nos encontramos con la mujer francesa del primer día, se llama Danielle , decidimos cenar juntos, esta muy ilusionada por finalizar el camino, que comenzó en Francia, tal vez lo mas duro fue cruzar los Pirineos,   la etapa de SaintJean de Pied de Port a Roncesvalles, por el calor y el gran desnivel del recorrido. También hablamos de la gente que se conoce durante el recorrido y coincidimos en que independientemente de los motivos que nos hacen estar aquí, ya sean religiosos, deportivos o simplemente lúdicos, se crea un espíritu solidario.

 "Instalados, cómodamente instalados" entre sabanas en nuestras camas del hotel descansamos toda la noche para afrontar la última etapa

foto C. Icaria
 

Lavacolla - Santiago de Compostela 10km


 

 

La última etapa del camino. no le depara mucha adversidad, un par de subidas pero ambas bastante discretas.
 
Una vez en el término de Santiago, se encuentra muy cerca del Monte do Gozo, una pequeña elevación desde la cual tendrá la primera panorámica de Santiago de Compostela y dará comienzo a un recorrido urbano que concluye a los pies de la catedral.




foto C. Icaria

Después de desayunar, salimos del hotel. Ya queda poco, pero nuestra intención es llegar a Santiago antes del mediodía. Las pequeñas aldeas del recorrido han dejado paso a algunas urbanizaciones más urbanas, también han desaparecido las señales que nos indican los kilómetros que faltan para Compostela, solo encontramos señales con la flecha amarilla.

Encontramos a un pequeño grupo de trabajadores protestando su negociación laboral frente a la sede de la televisión de Galicia (TVG), situada a pocos kilómetros de televisión Española(TVE), por la que también pasamos por delante. 

Unimos nuestros pasos a Lisa, una chica canadiense de la zona de Saskatchewan que esta situada más o menos en el centro de Canadá.




foto C. Icaria
Lisa viaja sola y ha venido a España expresamente para hacer el camino que comenzó en Pamplona, nos habla de Hemingway, gracias al cual se ha interesado por este país, realmente caminando vamos a la velocidad necesaria como para tener tiempo de hablar y comunicarnos con nuestros vecinos.

Por fin, desde Monte de Gozo vemos a lo lejos la ciudad de Santiago de Compostela, imagino cual era el sentimiento de los peregrinos de la Edad Media al encontrarse en este punto, al final del camino, después de tanto andar y de tantas penurias, y si realmente vale la pena el esfuerzo realizado.
foto C. Icaria



foto C. Icaria
Bajamos a la ciudad y empezamos a andar por las calles de Santiago. De golpe somos muchas las personas que estamos buscando la Catedral, muchas más de las que nos hemos ido encontrando por el camino. Vemos algunos caminando con dificultad, quizás por las ampollas de los pies, o por inflamaciones musculares..., todos cansados, pero alegres de llegar a una meta, que para algunos como yo, parecía muy complicada. Pero como dijo mi amiga: ”hemos conseguido nuestro objetivo sin brillantez pero con mucha dignidad”

foto C. Icaria


Llegamos a la plaza del obradoiro, nos quedamos mirando la fachada de la Catedral realmente magnífica   y vemos que todavía nos faltan por subir las escalinatas para entrar. Después de ese ultimo esfuerzo entramos, nos dicen que tomemos asiento ya que pronto se iniciará la misa del peregrino y podremos ver en funcionamiento el botafumeiro, gracias a la generosidad de un grupo de alemanes que han pagado el precio que pide la iglesia para el espectáculo.

 
Aquí coincidimos con Arthur, casi en primera fila, a nuestro lado se sientan Paco y Laura, que llegaron ayer a Santiago, a lo lejos vemos también a Paolo, el Italiano de Genova que por señas quedamos para hablar mas tarde, dos filas detrás está el francés solitario de blanco, pero esta vez sin sus grandes auriculares. Saludamos a las dos hermanas catalanas, que mañana continuaran el viaje hacia Finisterre, el lugar donde los peregrinos quemaban sus ropas en señal de purificación arrojando las cenizas al mar.
Salimos de la Catedral y nos dirigimos a la Oficina del Peregrino para recoger  “la Compostelana” una vez comprobado con la credencial que hemos hecho el camino.

video
 
Una vez fuera de la oficina nos encontramos con el canario que compartimos habitación en el albergue de Calzada, nos abrazamos y cuenta que hace dos días que disfruta de la ciudad y mañana mismo regresa a Las Palmas.

foto C. Icaria

Realmente hay muchos paralelismos entre la vida y este camino, donde tenemos la oportunidad de compartir con otras personas nuestras experiencias, momentos duros y cuesta arriba, otros más divertidos, pero lo que es seguro es que nunca nos encontramos solos en el camino.

 El lema “buen camino peregrino” siempre será recordado.

Ahora  toca ir a comer y descansar, mañana visita a la ciudad y al “Pórtico de la Gloria”, que también es de pago.

 

   

Santiago de Compostela



foto C. Icaria
foto C. Icaria
Es la capital política y administrativa de Galicia, en la provincia de A Coruña. Nacida y crecida en torno a la tumba del apóstol, es una de las tres ciudades santas, junto con Jerusalén y Roma. La catedral de Santiago de Compostela, iniciada durante el siglo XI, es toda ella monumental, y resguarda el sepulcro del santo en el mismo lugar donde el año 813 lo descubrió un pastor. Accediendo a la catedral desde la plaza del Obradoiro encontramos el Pórtico de la Gloria (siglo XII), de belleza insuperable, joya arquitectónica de enorme valor y obra maestra del románico español. Aquí se sigue el ritual de colocar la mano en la base del parteluz, la columna que soporta el peso del dintel en el centro, pedir algún deseo o bien simplemente dar las gracias por haber llegado. Aun así, según la tradición, el ritual más importante es el abrazo a la imagen del apóstol (siglo XIII), situada en el altar mayor. Debajo se halla la cripta con los restos óseos de Santiago y sus dos discípulos, un lugar silencioso que permite un recogimiento más espiritual que en el resto de la catedral, siempre con alboroto desde media mañana.




 


Patrimonio de la Humanidad en 1993 y 1998 respectivamente;
Itinerario Cultural Europeo por el Consejo de Europa 
Título honorífico de Calle mayor de Europa.
Premio Príncipe de Asturias de la concordia 2004.

Fuentes




1 comentario:

  1. Un saludo glu glu mi blog blanco.

    http://buceandoporlaverdad.blogspot.com.es/

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