Aquel hombre de ojos rojos y
chaqueta azul venía
de muy lejos. Balbuceaba canciones
por los parques y solía
relatar historias aparentemente sin
sentido. Sin embargo,
parecía poseer un extraño
entendimiento y saber
por qué algunos adolescentes lloran
al despertar, herido
el pecho por el resplandor de la
mañana.
Ana María Moix
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Un Hombre Triste Su Barco
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