-Carmen Mondragón (Nahui Olin)

 


Quiero morir, es necesario desparecer cuando no se está hecho para vivir. Cuando no se puede respirar ni desplegar las alas”.


Hace 44 años se apagó la mirada infinita de Nahui Olin, pintora, poeta y mujer referencial de la vida cultural en México durante el siglo XX.

La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal) recuerdan a Nahui Olin, poeta, pintora, pionera del feminismo y musa, y modelo del arte mexicano del siglo XX, al cumplirse 45 años de su fallecimiento, el cual ocurrió el 23 de enero de 1978 en la Ciudad de México.

Nahui Olin, cuyo nombre fue Carmen Mondragón Valseca, vivió una vida de libertad y sabiduría, y con ello marcó el camino de las artes y las luchas libertarias del siglo XX en México, por lo que se le reconoce como una de las mujeres que han dejado honda huella en su país.

Carmen Mondragón nació el 8 de junio de 1894 en Veracruz en el seno de una familia educada en la disciplina y la severidad. Su padre fue el general Manuel Mondragón.

Luego de vivir de los cuatro a los 12 años en París, Francia, donde se introdujo en las artes, volvió a México y vivió los acontecimientos de la Decena Trágica. Se casó a los 20 años con el pintor Manuel Rodríguez Lozano y se fueron a vivir a Europa de 1914 a 1921. En ese tiempo se relacionó con personajes como Picasso, Braque y Matisse, quienes la animaron a incursionar en el arte y a interesarse en los movimientos sociales, como el naciente feminismo.

Volvió a México y entabló contacto con artistas, como el fotógrafo Edward Weston y el pintor Diego Rivera, para quienes modeló en muchas obras emblemáticas, así como con Tina Modotti, Frida Kahlo, Antonieta Rivas Mercado y Lupe Marín.

Ya conocida en el medio artístico y cultural mexicano se casó con el pintor Gerardo Murillo, Dr. Atl, quien le dio el nombre de Nahui Olin (en náhuatl, Quinto Sol).

Durante más de 50 años, Carmen Mondragón creó una amplia obra pictórica que profundizó en la sensualidad y el erotismo, en un amplio y singular corpus literario que oscila entre el apunte autobiográfico, la poesía lírica y la indagación filosófica, con rasgos de una enorme necesidad de conocerse a sí misma, dijo la investigadora Beatriz Saavedra, con motivo del homenaje Paraíso de toda inteligencia: Nahui Olin que se llevó a cabo en 2018, organizado por el Inbal.

Ahí, destacó: “En Nahui Olin sobresalen la pasión artística y la libertad con que defendía todos los aspectos de su vida. Fue una mujer sumamente inteligente y con una intensidad que le daba una lucidez incalculable; además, es un referente en el desarrollo de la mujer mexicana (...) Junto con Frida Kahlo y Tina Modotti fue pionera en el replanteamiento del papel de la mujer dentro de la sociedad y una visionaria que abrió caminos en la cultura, en la sociedad y en el arte”.

Ese mismo año, 2018, el Inbal organizó la exposición Nahui Olin. La mirada infinita, en el Museo Nacional de Arte. El poeta, editor y crítico de arte Víctor Mantilla fue curador de dicha muestra y dijo entonces: “Nahui Olin mostró siempre una manera desprejuiciada de vivir, de sentir y desenvolverse dentro de la sociedad y las expresiones artísticas; fue, sin duda, pionera en el cuestionamiento del papel de las mujeres dentro de la sociedad e inauguró una brecha que llevó a la mujer moderna a desenvolverse en la cultura, las artes y la sociedad entera”.


La poeta y editora Noemí Luna califica a Nahui Olin como “una mujer sorprendente, polifacética y fuera de serie, ya que dominó y manejó 12 técnicas pictóricas, escribió poesía desde los 10 años de edad, incursionó en la música, practicó el performance y vivió más de ocho años en una cultura nueva y ajena (Francia), y en todos los casos dejó un amplio legado que aún espera ser analizado y revalorado”.

En su paso por el arte mexicano del siglo XX, Nahui Olin fue inmortalizada por Diego Rivera en su mural La creación, donde aparece como Erato, la musa de la poesía erótica. Modeló para Jean Charlot y realizó desnudos para los fotógrafos Edward Weston y Antonio Garduño, quienes no solo capturaron la sensualidad de su figura y sus enigmáticos ojos verdes, sino que también perfilan en sus imágenes la actitud rebelde y transgresora de una mujer que, como tantas otras figuras legendarias, quedó envuelta en el mito y la leyenda.

El arte en el México del siglo XX fue sumamente fructífero, personalidades como Rivera, Siqueiros, Kahlo, Varo, etcétera, dieron pie a una percepción del mundo del arte latinoamericano desde México que simplemente no sería comprensible en la actualidad sin ellos, pero, además de estas cúspides de nuestros personajes más representativos, existió una mujer sin la cual la vida artística del siglo XX en nuestra nación, no habría sido lo que es, un mujer que influyó tanto como musa pero, especialmente como protagonista de su propia historia y de la cultura mexicana que, quizás, no había sido entendida de esta forma hasta el día de hoy, nos referimos a Carmen Mondragón, mejor conocida como Nahui Olin.

Tomás Zurián junto al retrato de Nahui Olin de Gerardo Murillo (Dr. Atl) de 1922.
Tomás Zurián junto al retrato de Nahui Olin de Gerardo Murillo (Dr. Atl) de 1922.

“Nahui Olin. La mirada infinita” es la nueva gran exposición que a partir de hoy estará presente en la sala de la planta baja del Museo Nacional de Arte, con más de 250 piezas distribuidas en cuatro núcleos temáticos, las cuales incluyen aspectos relacionados con su vida, pero, sobre todo, con la forma como influyó en el arte de México a lo largo de sus casi 85 años de vida, tanto en el mundo de la pintura como de las letras. Esta exposición ha sido creada bajo el concepto del maestro Tomás Zurián y la curaduría de Mariano Meza, quienes, a cuarenta años de la muerte de esta apasionada y versátil artista, establecieron un discurso biográfico a lo largo de las cuatro salas de la exposición.

María del Carmen Mondragón Valseca, mejor conocida como Nahui Olin, se trató de una mujer altamente educada, instruida durante su infancia en París y que, desde su infancia cultivó el amor por las artes plásticas y la literatura, dicho amor y dedicación le permitieron convivir con las grandes figuras de la cultura de su tiempo, pero, sobre todo, alcanzar a figurar y sobresalir por si misma en el campo de las artes.

Nahui Olin, 1922, Gerardo Murillo (Dr. Atl), Atl-colors sobre fresco, Colección Andrés Blaisten.Nahui Olin, 1922, Gerardo Murillo (Dr. Atl), Atl-colors sobre fresco, Colección Andrés Blaisten.

Esta gran exposición cuenta con la presencia de piezas provenientes no solamente del acervo del Museo Nacional de Arte, sino que también colecciones del Museo de Arte Moderno, el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, el Museo Casa Diego Rivera de Guanajuato, el Museo del Estanquillo, la colección del Banco Nacional de México y las colecciones de Tomás Zurián, Andrés Blaisten y Pérez Simón entre otras.




Fuentes:

https://maullarte.com/2018/06/15/la-mirada-infinita-de-nahui-olin-en-el-museo-nacional-de-arte/

https://www.gob.mx/cultura/prensa/nahui-olin-modelo-del-arte-mexicano-en-el-siglo-xx?idiom=es-MX#:~:text=Nahui%20Olin%2C%20cuyo%20nombre%20fue,honda%20huella%20en%20nuestro%20pa%C3%ADs.

https://www.timeoutmexico.mx/ciudad-de-mexico/arte/5-piezas-imperdibles-de-nahui-olin-la-mirada-infinita-en-el-munal

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