Ara mateix


Cridem qui som i que tothom ho escolti.
I en acabat, que cadascú es vesteixi
com bonament li plagui, i via fora!,
que tot està per fer i tot és possible.


Miquel Martí i Pol

domingo, 9 de agosto de 2015

Decencia política. -Vicenç San Francisco





El 11 de septiembre de 1973, los golpistas Chilenos asesinaron a Salvador Allende en el Palacio de la Moneda. En 1970 Allende ganó unas elecciones con un programa concreto de reformas sociales, como la nacionalización de la banca y las minas de cobre, entre otros. Desde el principio la oposición de la derecha y el gobierno norteamericano de Nixon le pusieron las cosas difíciles, pero Salvador Allende prefirió ser fiel al mandato de su pueblo, permaneció en su lugar de presidente y pagó con su vida el compromiso de lealtad a la democracia, convirtiéndose en un claro referente de honestidad y valentía.





Alexis Tsipras, primer ministro de Grecia, se presentó a unas elecciones con un programa de cohesión social y  de no permitir más recortes para el pueblo griego, con propuestas económicas parecidas a las de Podemos en España. Estas medidas no impiden que Grecia tenga que pedir un nuevo
rescate en medio de duras negociaciones con sus acreedores Europeos y el 5 de julio decide realizar una consulta al pueblo griego para reforzar su postura de no aceptar según qué políticas económicas.

Los ciudadanos griegos, en un ejemplo de orgullo y valentía, le dan su apoyo. Pero el resultado final es frustrante y acepta peores condiciones que las sometidas a referéndum, trasladando su responsabilidad al pueblo Griego. Mucho más cerca nuestro, El Presidente Mas avanza las elecciones en Cataluña, cambia de socio, sustituyendo a UDC por ERC, se esconde en un cuarto lugar de la lista electoral (con el acuerdo de que se lo tiene que investir como presidente) y pretende no responsabilizarse de su gestión de desgobierno y recortes escondiéndolo todo bajo la nebulosa de unas elecciones plebiscitarias. 

 Nadie pretende que Tsipras o Mas se atrincheren en la plaza Sintagma uno, y en la plaza de Sant Jaume el otro, y que den su vida por sus compromisos. Sólo se los puede reclamar que tengan un mínimo de respecto a los ciudadanos y decencia política.

Vicenç San Francisco

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